Bruselas.- El comercio global sigue perdiendo
impulso y, si no se promueve un incremento de los salarios y se mantiene el
nivel de empleo para generar demanda agregada, puede avecinarse un escenario
proteccionista similar al que se registró tras la Gran Depresión de los años
treinta.
Esa es la conclusión principal a la que han llegado
los economistas de la agencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo (UNCTAD), según el informe anual sobre comercio y desarrollo de 2016
presentado por ese organismo hoy en Bruselas, que señala que el comercio
internacional sólo avanzará este año un 1,5 %, con lo que se dejará un punto
porcentual respecto a 2015.
A los países desarrollados, la UNCTAD les receta una
combinación de políticas fiscales proactivas, que incluyan inversión en
infraestructuras, así como políticas redistributivas que contemplen salarios
mínimos e impuestos progresivos en función de la renta.
Para las economías emergentes, esa agencia de la ONU
recomienda reforzar su demanda interna y protegerse política y fiscalmente para
poder gestionar las turbulencias exteriores.
“Una postura estricta en tiempos de rotunda austeridad
ha llevado a una de las recuperaciones más débiles registradas ante una crisis
económica en muchos países en desarrollo”, dentro de “un período prolongado de
lento crecimiento de los salarios que ha llevado a una demanda insuficiente de
los hogares y escaso gasto en inversión productiva”, agrega el informe.
“Si el comercio internacional sigue cayendo y si la
demanda agregada sigue siendo muy débil, es posible que los países (…) empiecen
a cerrarse en sí mismos y a implementar medidas proteccionistas, como ocurrió
tras la Gran Depresión de los años treinta”, explicó a EFE el economista sénior
de la División de Gobalización y Estrategias de Desarrollo de la UNCAD, Alex
Izurieta.
Se incurriría así en “una espiral negativa de la que
no vamos a poder salir”, añadió el economista uruguayo, quien sostiene que
generar un crecimiento estable en el futuro “requiere atender a una serie de
elementos que no se pueden dejar solamente en manos del mercado”.
La desaceleración de los intercambios comerciales,
señala el informe de esa agencia de las Naciones Unidas, se produce en un
contexto de ralentización de las economías avanzadas cuyos efectos están
lastrando a los países en desarrollo en la salida más débil de una crisis
económica de la que se tiene constancia.
“Una postura estricta en tiempos de rotunda austeridad
ha llevado a una de las recuperaciones más débiles registradas ante una crisis
económica en muchos países en desarrollo”, dentro de “un período prolongado de
lento crecimiento de los salarios que ha llevado a una demanda insuficiente de
los hogares y escaso gasto en inversión productiva”, agrega el informe.
El estudio describe un contexto económico global poco
halagüeño, donde el crecimiento en Estados Unidos y de la eurozona se espera
que sea solo del 1,6 % al cierre de 2016, mientras que la actividad económica
en Japón sigue “estancada”.
A ello se suma la previsible revisión a la baja del
incremento del PIB en el Reino Unido tras el voto favorable de los británicos a
abandonar la Unión Europea (UE) el pasado junio, aunque es “difícil de predecir
cómo de grande será el impacto y sus efectos contagiosos, si es que los tiene”,
añaden.
La merma económica de los países industrializados está
provocando una “reacción en cadena” en las economías emergentes, que crecerán
de media en 2016 un 4 %, es decir, 2,5 puntos porcentuales menos que los valores
registrados antes de la crisis económica y financiera que arrancó hace ahora
ocho años.
Las diferencias regionales son notables y mientras que
los países asiáticos mantienen un crecimiento moderado pero estable que se
estima será del 5,1 % en 2016 (frente al 5,7 % de 2008), la región de
Latinoamérica y el Caribe ha entrado ya en recesión y su economía se contraerá
un 0,2 % de media al cierre del ejercicio, frente al avance del 3,7 % de hace
ocho años.
“En los países del este de Asia ha habido una combinación
bastante rica de intervención del sector público promoviendo la inversión
privada, la creación de empleo y asegurando que el comercio internacional ayude
a la industrialización”, agregó Izurieta.
América Latina, sin embargo, sigue “dependiendo de los
ciclos (…) en los mercados mundiales y no tiene la capacidad interna para poder
sostener choques como lo tiene Asia”.
“En 2016, el crecimiento de la economía global
probablemente caerá por debajo del incremento del 2,5 % registrado en 2014 y
2015, y los economistas de la UNCTAD no se sorprenderán si la desaceleración es
aún mayor”, apunta la agencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo.
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