Mavys Álvarez fue entrevistada por
Mario J. Pentón, periodista cubano radicado en Miami. No era jinetera, pero, para ella,
Armando Diego Maradona “era un extranjero, un rico y se había fijado en mí. No
podía decirle que no”.
Miami, Florida.- La vida de la cubana Mavys Álvarez cambió el 1 de septiembre del 2000. Ese día, a sus 16 años de edad, se le escapó a su madre para pasear y terminó conociendo al astro del fútbol argentino Diego Armando Maradona, según cuenta en entrevista con el periodista Mario J. Pentón, de América TeVé.
La adolescente matancera estaba en el
Coppelia de su ciudad, cuando se le acercó un hombre con una propuesta
insólita: acompañar a Diego Armando Maradona que estaba
profundamente deprimido y necesitaba conversar con alguien.
"Al principio pensé que quien me
proponía eso estaba loco. Era un cubano. Después supe que era el
salvavidas del hotel. En el carro, a unos pasos, nos miraba Carlos
Ferro Viera, amigo de Maradona. Estuvieron más de una hora convenciéndome
de que era importante ayudar a Diego, que era una figura mundial,
amigo de Cuba, y que estaba deprimido. Y finalmente acepté", rememora
Álvarez 20 años después.
Maradona había llegado a Cuba en enero para
rehabilitarse de su adicción a las drogas. Además de sus
padres, el manager Cóppola, y su médico, Alfredo Cahe, lo acompañaba su mujer,
Claudia, según América TeVé. Esto no parecía ser obstáculo para que intentara
conocer a otras mujeres.
Después de convencerla de conocer al
exfutbolista, Ferro Viera y el salvavidas cubano llevaron a Álvarez a un hotel
en Varadero. Era la primera vez que la adolescente pisaba un hotel.
"En el hotel me recibió Guillermo
Esteban Cóppola, un amigo de Maradona. Ahí me asusté muchísimo porque estaba en
toalla y pensé lo peor. Unos minutos después me recibió Maradona. Conversó
mucho conmigo y me dio confianza", explica.
Álvarez asegura que el
futbolista le cayó muy bien y que nunca se propasó con ella. Al día
siguiente, los invitó a ella y a su familia a cenar al Palacio Dupont.
De la mano de Maradona, Álvarez entró a un mundo de
restaurantes de lujo, discotecas y hoteles, prohibido para
los cubanos. El argentino la llevó a vivir con él al Centro
Internacional de Salud Las Praderas, donde el régimen
cubano le había habilitado dos casas: una para él y otra para sus
amigos.
"Yo era una niña. No tenía maldad
ninguna. Él era un extranjero, un rico y se había fijado en mí. No
podía decirle que no. Era un privilegio ser su novia", explica
Álvarez, cuyos padres no aprobaron la relación con un hombre que era más de 20
años mayor que ella.
"Mi mamá no lo tomó nada bien.
Tampoco mi papá. Pero a esa edad uno suele ser muy rebelde y no tener en cuenta
el criterio de los padres. La vida con Maradona era muy loca:
fiestas, discotecas. Me llevaba a comer…. Nunca
imaginé que después me metería en las drogas de las que me costó tanto trabajo
salir", reflexiona Álvarez.
"Al cabo de estos años, me
da pena de mí misma saber que tenía 16 años y fui parte de todo eso.
Pero fue una experiencia más que tuve en la vida. No escogemos lo que nos toca
vivir. Simplemente me dejé llevar", añade.
Harold Crespo, un compañero de estudios de
Álvarez en esa época, ofreció declaraciones vía telefónica a América TeVé desde
Uruguay, donde reside actualmente.
"De pobre a tener todo. La
novia oficial de Maradona", recuerda Crespo, para quien Álvarez
se convirtió en una diosa entonces, aunque también le impactó la parte negativa
del salto que dio la joven.
"Fue impresionante ver la
transformación de Mavys, de esa niña inocente y alegre que todos
conocíamos a lo que se convirtió después de ser sumergida en ese mundo de
alcohol y drogas. Fue muy duro", lamenta.
Aunque muchas personas desaprueban una
relación entre un hombre de 40 años y una niña de 16, que en muchos países
se considera demasiado joven para consentir y podría estar bajo algún tipo de
presión, Álvarez asegura que se involucró con el exfutbolista
argentino por su propia voluntad.
"Él me cayó bien. Me deslumbró. Fue una relación consentida", sostiene la cubana Mavys Álvarez 20 años después de aquella experiencia.

Sobre la posibilidad de que
Maradona hubiera violado alguna ley cubana al tener relaciones
sexuales con una menor, en un país donde la mayoría de edad se alcanza a los 18
años, la abogada Laritza Diversent, directora del Centro de
Información Legal Cubalex, aclara que Maradona no
infringió ninguna ley de la Isla.
"En Cuba no se criminalizan
las relaciones con menores de edad. A partir de los 14 años las
niñas pueden casarse con el consentimiento de sus padres. Las
relaciones sexuales solo constituyen delito si se realizan bajo estupro,
es decir, si el adulto utiliza el engaño o el abuso de superioridad sobre el
menor", detalla la abogada.
"Lejos de proteger a la
menor, en Cuba esa adolescente pudo haber sido sancionada por el delito de
peligrosidad predelictiva, que es la figura legal que utilizan contra
las muchachas que tienen relaciones con turistas", concluye.
Fuente: Tomado del periódico
digital DDC (Diario de Cuba)


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