Este lunes, más de una semana después del
hecho, apenas hay movimiento en las calles de Puerto Príncipe, donde la escasez
de combustible se suma al miedo de la población a convertirse en víctima de uno
de los secuestros indiscriminados que se suceden desde hace meses, sin que
lleguen a trascender detalles de estos sucesos, lo mismo que en este caso.
Ni la Policía Nacional ni el Gobierno han
hecho una intervención institucional para explicar o confirmar los datos que
publicaron diversos medios locales y extranjeros para informar sobre el rapto
de los secuestrados, que son 16 estadounidenses y un canadiense.
Las víctimas.- Los misioneros están retenidos por
la banda 400 Mawozo, que pide un rescate de 17 millones de dólares por los
cinco niños y doce adultos que mantiene cautivos desde el 16 de octubre, cuando
el autobús en el que viajaban tras visitar un orfanato de la comunidad de
Ganthier, a las afueras de la capital, fue interceptado por los bandidos.
Todas las víctimas son miembros de la
asociación de misioneros Christian Aid Ministries, con sede en Ohio, en el
medio oeste de Estados Unidos.
La embajada estadounidense en Haití se
está coordinando con las autoridades locales para poner fin al secuestro, que
está siendo investigado por el FBI, informó la Casa Blanca dos días después del
rapto, dejando claro que su política es “no negociar” con quien secuestra a sus
ciudadanos y que el objetivo es “traerlos a casa».
También la Policía Montada de Canadá confirmó
que trabaja en este caso de secuestro, el que más atención mediática está
recibiendo de entre todos los raptos que se producen desde hace meses, cuyas
víctimas son principalmente ciudadanos haitianos, aunque hay otros foráneos en
cautiverio.
“Los Bandidos 400”.- Mawozo, una de las
bandas más peligrosas de Haití, lleva años sembrando el terror en los suburbios
de Puerto Príncipe y controla parte de la localidad de Ganthier, donde se
produjo el rapto.
Recientemente, la banda encuentra sus
objetivos en iglesias y grupos religiosos y otro ejemplo de ello es que en
abril secuestró a diez personas, entre ellas varios religiosos, dos de ellos
franceses, que fueron liberados a final de ese mes, rapto que precipitaron la
dimisión del entonces primer ministro, Joseph Jouthe.
Este nuevo caso es, aparentemente, el
detonante de la dimisión del director general de la Policía Nacional, Léon
Charles, que estaba al frente del cuerpo desde noviembre de 2020 y tuvo que
lidiar con una de las mayores olas de violencia de los últimos años.
El extrarradio de la capital ha sido
fuertemente azotado por la acción de las pandillas, cuyos enfrentamientos
obligaron a 19.000 personas a abandonar sus hogares el pasado junio huyendo de
la violencia.
Calles y depósitos vacíos.- El vacío que dejaron
parece haberse extendido ahora al resto de la capital y del país, aunque el
motivo principal es la escasez y encarecimiento del combustible, que retiene a
la gente en sus casas y merma la actividad comercial, dejando casi sin público
a los mercados más populosos de Puerto Príncipe.
Los que pueden permitirse el lujo de
desplazarse en automóviles se encuentran con modestas barricadas que arden en
diversos puntos de la ciudad, como Delmas 40, donde los conductores esquivaban
los dos neumáticos en llamas y los bloques de cemento colocados en la vía, otra
forma de protestar por la carencia energética y la criminalidad que estrangula
al país.
Desde comienzos del año, se han reportado
747 secuestros en el país, entre ellos 29 extranjeros de tres nacionalidades,
según el Centro de Análisis e Investigación de los Derechos Humanos (Cardh),
que advierte de un aumento “exponencial” de los raptos en los últimos dos
meses.
Faltan policías.- Los efectivos con
los que cuenta la Policía haitiana, cerca de 15.000 agentes, resultan
insuficientes para garantizar la seguridad en el país, según un reciente
informe de la ONU que considera que Haití debería contar con un número mínimo
de 25.000 agentes.
La plantilla policial tendrá que afrontar
una nueva movilización nacional contra la escasez de combustible y la
inseguridad en el país, protestas en las que son habituales las barricadas,
saqueos, quema de neumáticos, incendios y tiroteos en varios barrios de Puerto
Príncipe.
Fuentes: Agencias internacionales de prensa.

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