Este
domingo conocerán medida de coerción contra acusados en “Operación Coral 5G”. En
composición fotográfica, el organigrama de la “Operación Coral”.
Santo Domingo.- Los implicados en el entramado de Operación Coral 5G crearon empresas, evitaban auditorías con cuadres ficticios, utilizaban bienes incautados como propios y destruyeron y fabricaron evidencias para mantener oculta la red, entre otras actividades delictivas.
Según describe el Ministerio Público en la
solicitud de medidas de coerción, a los procesados en que señala 25
características que tenía la red, el grupo creo instituciones para suplirles
combustibles y materiales gastables, los cuales nunca eran entregados, pero
para los que se realizaban cuadres ficticios.
De acuerdo al documento, los imputados
“nombraron personas de confianza en los departamentos de auditoría, despacho de
combustible, almacén, raciones alimenticias, inteligencia, cuentas por cobrar,
a los fines de poder mantener el control de lo que se presentaba a la
Contraloría General de la República”, cita la solicitud de medida de coerción.
Señala que el grupo también asignó como
partidas millonarias mensuales para raciones y operaciones de inteligencia las
cuales eran utilizadas para gastos personales e inversiones de los directores y
financieros de las instituciones.
Afirma que también exigían sumas
millonarias como sobornos a empresarios suplidores del Cuerpo Especializado de
Seguridad presidencial (CUSEP) y del Cuerpo Especializado de Seguridad
Turística (Cestur).
Asimismo “utilizaron militares y policías
que se prestaron para hacer millonarias transacciones sin justificación de la
procedencia de los recursos, ya que realmente eran fondos extraídos del
patrimonio público, a través de instituciones castrenses y otras
organizaciones”, dice la acusación.
Sobre este particular dice que eligieron
una sucursal del Banco de Reservas y su gerente para que las transacciones que
hicieran policías y militares no generaran alerta al Sistema Financiero
Dominicano.
Según el expediente los procesados:
“Inyectaron dinero en una empresa disfrazada de asociación, que realizó
operaciones millonarias típicas de una organización empresarial, pero con el
objetivo de evadir la fiscalización de las sociedades comérciales se le dio
apariencia de una Organización no Gubernamental”, explica.
Dice que pese a la creación de las
empresas para adquirir bienes, estas no presentan operaciones comerciales, y
establece que su único fin era darle apariencia lícita a las propiedades que
adquirían los miembros de la organización.
Señala que en ese proceso también fueron
utilizadas organizaciones religiosas, las cuales afirma son maniobras propias
del crimen organizado y le servían de escudo para disfrazar operaciones
millonarias de lavado de activos.
De acuerdo al expediente los implicados
“distrajeron fondos del Estado a través de personas que figuraban en nóminas
públicas sin trabajar y recibían un pago mensual a cambio de ser prestanombres,
obtener una pequeña suma de dinero y devolver entre el 80 y el 90% de lo
cobrado, cada mes, para ser distribuido entre los miembros de la organización”,
indica.
Otro de los señalamientos que hace el
Ministerio Público es el de haber utilizado sellos de la Contraloría General de
la República y otras instituciones para dar apariencia licita a sus
operaciones.
Sostiene que fruto de esas maniobras “adquirieron decenas de bienes millonarios (casas, apartamentos, autos lujosos y de última generación, fincas, empresas, cuentas bancarias...) para colocar los activos distraídos del patrimonio público y hacerse titulares a través de personas físicas y jurídicas de cuantiosas fortunas”, además de haber utilizado bienes incautados como propios, acciones que afirma les permitían poseer un estilo de vida propio del crimen organizado.
Los imputados.- Los imputados en Operación 5 G son: el general Juan Carlos Torres Robiou; el general Julio Camilo de los Santos Viola; el general de brigada Boanerges Reyes Batista; el capitán de navío Franklin Antonio Mata Flores; el coronel paracaidista Carlos Augusto Lantigua Cruz; el coronel piloto Yehudy Blandesmil Guzmán Alcántara; el teniente coronel Erasmo Roger Pérez Núñez; el teniente coronel Kelman Santana Martínez; el mayor José Manuel Rosario Pirón; César Félix Ramos Ovalle; Miguel Ventura Pichardo; Jehohanan Lucía Rodríguez Jiménez y Esmeralda Ortega Polanco.
En
la foto, personal del PEPCA transporta el voluminoso expediente de la Operación
Coral 5G.
Conocen
este domingo medidas de coerción.- La Oficina de Atención Permanente del
Palacio de Justicia de Ciudad Nueva tiene previsto conocer este domingo, a partir
de las diez de la mañana, la medida de coerción contra los 13 imputados en la
denominado Operación Coral 5G, para los cuales solicitó 18 meses de prisión
preventiva como medida de coerción y la declaración del caso complejo.
El Ministerio Público depositó la noche
del viernes por ante esa dependencia judicial cinco contenedores con los
expedientes acusatorios de los procesados los cuales contienen más de 600
páginas y setecientos 700 medios de pruebas documentales.
Entre las evidencias, el Ministerio
Público menciona documentos bancarios, títulos de propiedad, bienes inmuebles
decomisados y una serie de elementos probatorios.
“El Ministerio Público sigue ampliando
esta investigación, esta segunda fase del caso Coral apenas comienza y vamos a
ver qué sucede”, dijo coordinadora de Litigación de la Procuraduría
Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca), Mirna
Ortiz, tras encabezar el depósito de la documentación.
La supuesta red de militares del entramado
de corrupción administrativa desmantelado con las operaciones Coral y Coral 5G
movió al menos RD$4,500 millones en propiedades y productos financieros, según
la investigación que tiene en desarrollo el Ministerio Público y se le ha
ocupado hasta el momento 125 propiedades.
Manejo
piramidal.- En
el expediente acusatorio de la primera y segunda fase de la Operación Coral, la
(Pepca) establece que una de las principales fuentes de recursos ilícitos,
utilizada por los miembros del entramado consistía en la distracción de fondos
de las nóminas del Cuerpo Especializado se Seguridad Turística (Cestur), antes
Politur, y del Cuerpo de Seguridad Presidencial (Cusep).
Dice que desde las nóminas existía un
esquema tipo piramidal en donde, en el caso del Cestur, el imputado Juan Carlos
Torres Robiou, aprobaba nombramiento de personas que eran colocadas en el
sistema de recursos humanos por el director del Departamento de Recursos
Humanos, el imputado Coronel Yehudy Blandesmil Guzmán Alcántara, en nómina por
el Gerente Financiero, el imputado Rafael Núñez de Aza y el encargado de
tecnología y nómina, imputado Raúl Alejandro Girón Jiménez.
Sostiene que, en el caso del Cusep, el
imputado Adán Benoni Cáceres Silvestre era quien aprobaba los nombramientos de
personas, no obstante, estos no pasaban por Recursos Humanos, sino que se
colocaba de forma directa en nómina que era manejada por el Gerente Financiero,
el imputado Rafael Núñez de Aza, a través del teniente coronel, José Ramón
Santos Jiménez, y posteriormente por el imputado, mayor Raúl Alejandro Girón
Jiménez.
Explica que el teniente coronel José Ramón
Santos Jiménez, el segundo teniente Vicente Girón Jiménez, el teniente Erinson
Brens Rosario y primer teniente Juan Ramón Tejada Hilario, reclutaban militares
que estuvieran asignados a otras instituciones, o que no tuvieran funciones en
específico, se los presentaban a Raúl Alejandro Girón Jiménez, quien los
depuraba junto a su superior, Rafael Núñez de Aza y solicitaban la incorporación,
siendo esto aprobado por el imputado Juan Carlos Torres Robiou en Cestur y por
Adán Benoni Cáceres Silvestre en Cusep.
Indica que, posteriormente, las personas
que pasaban la depuración eran agregadas a las nóminas de Cusep o Cestur, con
salarios de entre 20 mil y 70 mil pesos mensuales, los cuales debían ser
devuelto en su totalidad, y en otras ocasiones los “nombrados” eran autorizados
a quedarse con montos que van desde 2 mil hasta 10 mil pesos, dependiendo de la
cantidad asignada, y el resto debían devolverlo a las “cabezas recolectoras”,
en este caso al teniente coronel José Ramón Santos Jiménez, el segundo teniente
Vicente Girón Jiménez, Erinson Brens Rosario y el primer teniente Juan Ramón
Tejada Hilario, quienes le entregaban el dinero al imputado Raúl Alejandro
Girón Jiménez y a Rafael Núñez de Aza.
Fuentes:
Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa
(Pepca), Dirección de Persecución del Ministerio Público y Oficina de
Atención Permanente del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva

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