Hace
una semana un amplio reportaje televisivo de la cadena CNN exponía “un
arraigado desajuste y falta de foco” en la oficina de la vicepresidenta, así
como el descontento interno. En la foto, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala
Harris, habla en la Cumbre de Naciones Tribales en el Auditorio de la Corte Sur
en el campus de la Casa Blanca, el 16 de noviembre, en Washington.
El aura de Kamala Harris, la primera vicepresidenta de EE.UU., se ha ido diluyendo con el paso de los meses, en medio de las informaciones de tensiones entre su oficina y el equipo del presidente, Joe Biden, a la vez que sus actividades pasan cada vez más desapercibidas.
Harris, quien llegó al cargo haciendo
historia como la primera mujer, la primera afroamericana y la primera persona
de origen asiático en acceder al puesto, lucha ahora por redefinir su perfil
como vicepresidenta y recuperar la atención de los ciudadanos.
Mientras, en el horizonte, aguarda la
posibilidad de que en 2024 sea la aspirante demócrata para convertirse en la
primera presidenta de Estados Unidos.
Harris ha vivido unas turbulentas semanas,
en las que ha visto cómo los medios estadounidense reportaban sobre las
tiranteces en la Casa Blanca entre su equipo y el de Biden, caía su popularidad
en picado y anunciaba su marcha una de sus principales asesoras.
Hace una semana un amplio reportaje
televisivo de la cadena CNN exponía “un arraigado desajuste y falta de foco” en
la oficina de la vicepresidenta, así como el descontento interno; mientras que
el portal Politico informaba sobre su reciente viaje a Francia bajo el título
de 'Kamala Harris pasa desapercibida en París'.
El pasado jueves, además, se conoció que
su directora de Comunicación, Ashley Etienne, dejaba el cargo para 'perseguir
otras oportunidades', según el comunicado oficial de su oficina.
En su California natal, Mark Barabak,
columnista del diario Los Angeles Times, publicaba un artículo titulado “La
increíble desaparición de Kamala Harris”, en el que reconocía que “el principal
requisito del cargo (de vicepresidente) es apartarse de los focos, excepto para
aplaudir al presidente y su agenda”.
“Virtualmente todos los vicepresidentes en
la historia moderna (...) han parecido más pequeños de lo que eran cuando
aceptaron el cargo”, indicó Barabak.
Uno de los principales problemas es que ha
sido encargada con una de las tareas más complejas de la Administración: la
gestión de la crisis migratoria en la frontera sur de EE.UU., donde no cesan de
llegar migrantes de Centroamérica y México.
Biden, consciente de la dificultad,
designó a Harris, de 57 años, como la coordinadora de los esfuerzos, por ahora
infructuosos, de controlar el flujo migratorio masivo.
“No vengan (a EE.UU.)”, dijo la
vicepresidenta estadounidense a migrantes potenciales en un polémico discurso
en Guatemala que fue criticado duramente desde el ala progresista del Partido
Demócrata.
Fuera de foco.- Ha tenido, además, varios desafortunados incidentes de calendario que la han situado lejos del epicentro de la noticia en momentos políticos especialmente importantes.
Es el caso de su visita a Singapur y
Vietnam a finales de agosto, donde buscaba recalcar la importancia que
Washington da a la región asiática, y que se vio eclipsada por la crisis en
Afganistán con la caótica retirada y evacuación de las tropas estadounidenses
tras la inesperada toma del poder por los talibanes.
Asimismo, el pasado mes de octubre su
visita a Francia, en lo que suponía su primer viaje a Europa con el objetivo de
reafirmar la solidez de la alianza de Washington con París, también acabó en
fiasco.
Pese a una agenda de alto nivel, que
incluyó una reunión con el presidente francés, Emmanuel Macron, la atención de
la opinión pública en Estados Unidos estuvo centrada en la aprobación en el
Congreso del ambicioso plan de infraestructuras, una de las grandes promesas de
campaña del mandatario demócrata.
Como consecuencia, la vicepresidenta está
ausente en las fotos con las que se recordará uno de los grandes triunfos
legislativos de la Presidencia de Biden.
Presidenta durante una hora
Paradójicamente, y en medio de esta
convulsa temporada, Harris se convirtió también en la primera mujer en ocupar
temporalmente la Presidencia de EE.UU. por algo más de una hora cuando Biden,
quien estuvo bajo anestesia para ser sometido a una colonoscopia, le cedió los
poderes el viernes pasado.
Desde la Casa Blanca, la portavoz
presidencial, Jen Psaki, rompió una lanza en su favor, al asegurar que con su
asunción temporal de la Presidencia volvió a hacer historia, en lo que calificó
como “otro capítulo” que será “apreciado por muchas mujeres y jóvenes de todo
el país”.
Pero más allá de las cuestiones
simbólicas, las dificultades de Harris reflejan los recurrentes problemas de un
cargo que lleva asociado más elementos protocolarios que sustancia.
“Los vicepresidentes son la rueda de
repuesto de los presidentes, en caso de que enfermen o mueran”, señaló a Efe
Steffen Schmidt, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Iowa.
“Son utilizados para tareas políticas
demasiado espinosas o de las que los presidentes quieren estar alejados
-subrayó Schmidt-. Harris ha sido sobre todo, hasta ahora, una vicepresidenta
en espera”.
Fuentes:
Reportaje televisivo de la cadena televisiva CNN y periódico Diario Libre.

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