Con una inversión de US$110 millones y apoyo internacional, el Gobierno arranca la primera fase del cierre técnico del mayor pasivo ambiental de la República Dominicana, impactando a 3.8 millones de personas del Gran Santo Domingo.
La intervención, que beneficiará de manera directa a 3.8 millones de habitantes del Gran Santo Domingo, marca un hito dentro de la política nacional orientada a la eliminación de los vertederos a cielo abierto y la transición hacia un modelo sostenible de gestión integral de residuos sólidos, con impactos directos en la salud pública, el medio ambiente y la calidad de vida de la población.
El proyecto forma parte del Programa de Gestión Integral y Sostenible de Residuos Sólidos en el Gran Santo Domingo, con una inversión total estimada en 110 millones de dólares, ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través del Viceministerio de Gestión Ambiental y su Unidad Ejecutora, con el respaldo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Una transformación que va más allá del cierre
Durante el acto, el presidente Abinader subrayó que esta intervención no se limita a la clausura de un vertedero, sino que constituye un proceso integral de transformación ambiental, sustentado en soluciones de ingeniería, control de riesgos, manejo de impactos y restauración ecológica, con el propósito de recuperar progresivamente un espacio históricamente degradado.
El mandatario recordó que desde el año 2020 su gobierno asumió como prioridad nacional enfrentar el problema estructural de los vertederos a cielo abierto, señalando que Duquesa, por décadas, afectó la salud y el entorno de millones de personas del Gran Santo Domingo.
“La situación crítica que vivía Duquesa, marcada por incendios constantes y densas humaredas, nos obligó a actuar con urgencia. Era un problema ambiental que impactaba directamente la vida de la gente”, afirmó Abinader, al tiempo de explicar que se ejecuta un plan con acciones a corto, mediano y largo plazo, respaldado por la cooperación internacional, para garantizar una solución estructural y sostenible.
El jefe de Estado destacó, además, la creación del fideicomiso para la gestión de residuos sólidos, una herramienta que ha permitido la transformación de 30 vertederos en todo el país y el cierre progresivo de los depósitos a cielo abierto, sentando las bases de una nueva política pública ambiental.
Al concluir, aseguró que tanto el proyecto de Duquesa como el saneamiento de la cañada de Gurabo, en Santiago, quedarán registrados como las transformaciones ambientales más importantes de la historia reciente de la República Dominicana, sirviendo de modelo nacional para el manejo responsable de los residuos sólidos.
Un reto acumulado por décadas
El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Paíno Henríquez, calificó la intervención de Duquesa como un reto impostergable, debido a la magnitud del daño ambiental acumulado por décadas. Recordó que los incendios de 2020 marcaron un punto de inflexión y reafirmaron la decisión del Estado de convertir la gestión de los residuos en una prioridad nacional, amparada en la Ley 225-20 sobre Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos.
Henríquez explicó que Duquesa alberga más de 30 millones de toneladas de desechos y que, por primera vez, se mantiene sin incendios durante un período sostenido, gracias a las medidas implementadas.
Detalló que esta primera fase contempla acciones técnicas clave como la estabilización del terreno, manejo de lixiviados y gases, control de escorrentías, perfilado de taludes, cobertura y sellado de áreas críticas, creando las condiciones necesarias para la recuperación ambiental del lugar.
Un proyecto ambiental con rostro social
Más allá del saneamiento técnico, el proyecto incorpora un enfoque social e integrador. El ministro anunció la construcción de infraestructuras recreativas sobre las áreas intervenidas, incluyendo canchas deportivas, áreas infantiles, gazebos, un gimnasio al aire libre, un anfiteatro y un circuito recreativo de cinco kilómetros, beneficiando directamente a las comunidades de El Casabe y Batey Duquesa.
Asimismo, se incluye un componente de inclusión social para la formalización de los recicladores, y un impacto ambiental positivo estimado en la mitigación de 140,000 toneladas de dióxido de carbono equivalente por año, mediante la captura y aprovechamiento de gases.
Henríquez destacó que, en cinco años de gestión, el país ha logrado cerrar vertederos críticos y eliminar incendios que afectaban comunidades, citando como ejemplos los vertederos de Guiri Gui (Higüey), San Francisco de Macorís, Moca y Puerto Plata, entre otros.
Un momento histórico para el país
El representante del BID en la República Dominicana, Sergio Pérez, afirmó que el inicio de esta fase marca un momento trascendental para la historia ambiental del Gran Santo Domingo y del país, al tratarse de una intervención estructural que permitirá recuperar un espacio que durante años simbolizó degradación y riesgo sanitario.
En tanto, la alcaldesa de Santo Domingo Norte, Betty Gerónimo, calificó la jornada como un día histórico, al representar la solución definitiva a una problemática ambiental y sanitaria que afectó al municipio durante generaciones, devolviendo dignidad y calidad de vida a sus habitantes.
Antecedentes y esfuerzos previos
El proceso de transformación de Duquesa no comenzó hoy. El 7 de marzo de 2023, el Ministerio de Medio Ambiente inició el componente forestal del cierre técnico, con la plantación de 3,500 árboles en 86,000 metros cuadrados, como parte del proceso de recuperación progresiva del área.
El entonces ministro Miguel Ceara Hatton explicó que el cierre se realizaría por etapas, en intervalos de 15 días, hasta abarcar los 1.3 millones de metros cuadrados del vertedero. El viceministro de Recursos Forestales, José Elías González, detalló que el terreno sería convertido en un bosque latifoliado mixto, con especies como mara, guayacán y samán.
Intentos fallidos y contexto histórico
Aunque la problemática de Duquesa se arrastra desde su formalización en 1997, los intentos concretos de cierre técnico se intensificaron a partir de 2018, cuando fue catalogado como uno de los vertederos más críticos del país. Nuevos planes fueron presentados en 2024 y 2025, hasta que finalmente, en febrero de 2026, se inició el cierre físico oficial bajo el marco de la Ley 225-20.
Con el arranque de esta primera fase, la República Dominicana da un paso firme hacia un nuevo paradigma ambiental, honrando sus compromisos internacionales y sentando las bases de un desarrollo más sostenible y humano para las generaciones presentes y futuras.





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