La volatilidad refleja la incertidumbre por la guerra en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz
Los mercados energéticos vivieron este jueves una jornada marcada por la brusca oscilación de los precios del crudo. El barril de Brent del mar del Norte para entrega en junio llegó a rozar los 126.41 dólares, su nivel más alto en cuatro años, antes de caer hasta los 113.80 dólares, lo que supone un retroceso del 3.58 %.
En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, descendió un 2.65 %, situándose en 104.05 dólares. La caída se interpreta como un ajuste tras el repunte de los últimos días, impulsado por la prolongación del conflicto en Oriente Medio y el temor a un bloqueo duradero en el estrecho de Ormuz.
Un mercado atrapado en la incertidumbre
La volatilidad responde, según analistas, al vencimiento del contrato de Brent en junio y al traslado de las operaciones hacia julio, lo que abre la posibilidad de que la situación mejore en los próximos meses. Naveen Das, especialista de Kpler, señaló que el mercado “ya está tomando en cuenta el próximo contrato”, mientras que Ole R. Hvalbye, de SEB, atribuyó el repunte previo a un cambio de tono del presidente estadounidense Donald Trump, menos dispuesto a acelerar un acuerdo con Irán.
Escenarios de riesgo
La plataforma Axios informó que Trump recibiría este jueves propuestas militares para nuevas operaciones contra Irán. Norman Liebke, analista de Commerzbank, advirtió que un ataque táctico limitado podría provocar un alza breve de los precios, mientras que una escalada prolongada generaría una perturbación estructural en la oferta global.
En este contexto, los mercados han dejado de apostar por un desenlace rápido de la guerra y se alinean con la perspectiva de una escasez persistente de crudo, con exportaciones del Golfo prácticamente paralizadas.


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