“Nosotros no tenemos que discutir con
nadie protocolos ni nada, es un problema de soberanía nacional; pero hay un
protocolo respetando la dignidad de la persona”, dijo bien claro el ministro de
Interior y Policía José Ramón Fadul; mientras miles de haitianos se resisten a
regresar a su país y aumentan incidentes
entre quienes buscan acogerse al Plan de Regularización.
Santo Domingo. Parecen estar listos
los preparativos para las deportaciones de migrantes irregulares, que se
ejecutarán una vez concluya el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros
este próximo 17 de junio. La Cancillería dominicana mantiene comunicación con
distintas embajadas internacionales, para establecer los mecanismos de viaje
pertinentes en el caso de esos extranjeros.
El ministro de Interior y Policía, José
Ramón Fadul, explicó que no sólo los haitianos serán deportados, sino que hay
personas de unas 23 nacionalidades, entre estos franceses, españoles, rusos,
norteamericanos, asiáticos y hasta procedentes del Medio Oriente.
“Estamos haciendo contacto con las
embajadas para el tema de los tickets aéreos y mandar a sus países a esas
personas que no cumplan con el Plan de Regularización”, indicó. Con esta medida
se busca que esas sedes diplomáticas les den acompañamiento a sus nacionales.
Fadul aseguró que el procedimiento, que
se implementará desde las seis de la mañana del jueves 18 de junio hasta las
cinco de la tarde, horario que se replicará los días siguientes, será apegado a
los derechos humanos.
“No estamos hablando de atropellos, de
nada masivo; no vamos a salir a perseguir a nadie, pero sí vamos a establecer
las leyes migratorias de nuestro país en todo el territorio nacional”, comunicó
el ministro.
Protocolos
Para esto, afirma que la Dirección de
Migración cuenta con todos los elementos y herramientas necesarios para este
tipo de acciones. Según recordó, el pasado viernes el presidente Danilo Medina
se reunió con distintos estamentos y sectores competentes en el caso, con el
fin de coordinar los procedimientos a desarrollar para las repatriaciones.
El ministro Fadul fue enfático con
relación a los comentarios y a las presiones internacionales sobre el tema de
las repatriaciones. “Nosotros no tenemos que discutir con nadie protocolos ni
nada, es un problema de soberanía nacional; pero hay un protocolo respetando la
dignidad de la persona”, advirtió.
Este lunes y antes del medio día de este
martes, las largas filas, quejas y denuncias de haitianos que no han podido
acceder al programa continuaban en las afueras del edificio de oficinas
gubernamentales, Juan Pablo Duarte, donde desde temprano de la mañana los
usuarios aguardaban para ser atendidos. Desesperados, algunos migrantes
trataban de burlar la seguridad y penetrar a las instalaciones, pero agentes
policiales, celosos, mantenían su postura.
Para evitar inconvenientes durante del
proceso, y los pleitos entre solicitantes, Fadul indicó que la semana pasada
empezaron a reforzar la seguridad en la oficina principal del Plan Nacional de
Regularización de Extranjeros.
Investigarán
El Ministerio de Interior y Policía
investigará las denuncias de una supuesta mafia entre distintos ciudadanos
haitianos que buscan aplicar al plan y que según presentaron el domingo, tiende
a establecer preferencias entre ciertos grupos que se inscriben para ser
atendidos el fin de semana.
Fadul precisó ayer que esas denuncias
pudieran ser un tipo de presión para que se extienda el plan de regularización,
pero advirtió que no habrá prórroga. “No hay prórroga, no hay prórroga,
concluye el 17 y se aplicarán de ahí en adelante las leyes migratorias”,
insistió.
Consideró como extraño y sospechoso que
a casi un año de que iniciara el programa se susciten ese tipo de alegatos.
“Hasta ahora yo no le encuentro ninguna dificultad al proceso, es gratis, lo
sabe todo el mundo, tenemos sectores ayudándonos, traductores en creole,
tenemos las citas, estamos abiertos, es extraño que faltando pocos días estén
este tipo de denuncias”, asintió.
“Estamos en el deber de
investigar. Si hay algún hecho irregular serán sancionados, sometidos a
los tribunales”, expresó.
Seguridad reforzada
Para evitar inconvenientes durante el
proceso, y los pleitos entre solicitantes, Fadul indicó que la semana pasada
empezaron a reforzar la seguridad en la oficina principal del Plan. También
Interior y Policía investigará denuncias de una supuesta mafia entre ciudadanos
haitianos que buscan aplicar al plan, y que según presentaron el domingo tiende
a establecer preferencias entre ciertos grupos que se inscriben para ser
atendidos el fin de semana. Fadul precisó que esas denuncias pudieran ser un
tipo de presión para que se extienda el plan de regularización, pero advirtió
que no habrá prórroga. “No hay prórroga. No hay prórroga. Concluye el 17 y se
aplicarán de ahí en adelante las leyes migratorias”, agregó.
Se resisten a regresar
Santiago.- Haitianos
indocumentados que buscan regularizar su estatus migratorio en los centros de
documentación que operan en cinco provincias del Cibao, dijeron este lunes que
no quieren regresar a su país y que buscarán mecanismos apropiados para evitar
que se les repatríe a partir del 17 de este mes cuando venza el plazo.
En tanto, los pedigüeños haitianos que
pernoctan en calles de Santiago y otras provincias del Norte, no se observaron
ayer.

La cantidad de inmigrantes, la mayoría
haitianos que buscan regular su situación migratoria, aumentó en los centros de
Santiago, Puerto Plata, Mao, Dajabón y San Francisco de Macorís.
Asimismo, la Dirección Cibao Central de
la Policía Nacional informó que en lo concerniente al centro de documentación
de Santiago, siguen redoblando la seguridad, debido a las reyertas que se
originan entre los mismos haitianos que buscan obtener los primeros turnos.
Haitianos dijeron que la vida en su país es difícil y que por consiguiente, no
quieren regresar y mucho menos de manera obligatoria.
“Yo vivo aquí desde hace seis años con
mi pareja, tres de mis hijos nacieron en Haití, pero ella alumbró asistida por
una comadrona, porque no hay hospitales, aquí mis otros dos hijos nacieron en
el Hospital José María Cabral y Báez, no es lo mismo, no queremos que nos
regresen; y si lo hacen, trataremos de volver”, dijo el obrero de la
construcción Jean Baronite Ansé. De su lado, la ama de casa Onyita Pentehousá
refirió que vivir en Haití es un infierno.
“Aquí al menos la gente subsiste, lo que
se saca a vender a las calles, se vende, allá no (Haití), porque hay muchos
vendedores y vendedoras, son más las personas que venden, que las que compran”,
indicó.
Otro de los obreros explicó que lo ideal
sería ocultarse para evitar la deportación si no logran aplicar al Plan.


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