Estados Unidos no es el mejor país de la tierra, sino el número veintiocho

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Estados Unidos no es el mejor país de la tierra, sino el número veintiocho



NUEVA YORK.- Las clasificaciones de las naciones por las normas de salud o de vida invariablemente le dan  a las socialdemocracias escandinavas la oportunidad de demostrar su dominio apacible. Un nuevo análisis aparecido esta semana en la revista The Lancet, tal vez el más completo publicado, no resulte diferente, dice Eric Roston, en Bloomberg.

Pero lo que sí revela son las grandes deficiencias de los esfuerzos de desarrollo sostenible, la nueva forma abreviada de no matar al planeta ni a nosotros mismos, así como las afecciones específicas de un cierto país de América del Norte.


Islandia y Suecia comparten el primer puesto con Singapur como líderes mundiales en lo que respecta a los objetivos de salud fijados por la Organización de Naciones Unidas, de acuerdo con un informe publicado en la revista The Lancet

Empleando los objetivos de la ONU para el desarrollo sostenible como indicadores, que miden lo obvio (pobreza, agua potable, educación) y lo menos obvio (desigualdad social, innovación de la industria), más de 1,870 investigadores en más de 124 países compilaron datos sobre 33 indicadores diferentes de progreso hacia los objetivos de la ONU relacionados con la salud.

El estudio masivo surgió de una colaboración durante una década centrada en la distribución mundial de las enfermedades. 

Alrededor de un año y medio atrás, los investigadores involucrados decidieron que sus datos podrían ayudar a medir el avance en lo que puede ser la empresa más ambiciosa que los seres humanos hayan asumido: la supervivencia. 

Mientras lo hacían, tropezaron con algunas conclusiones inquietantes, incluyendo que el país con la economía más grande (por no hablar, si estamos hablando de salud, de industrias de miles de millones de dólares dedicadas a la salud y a alimentos saludables) está en el número 28 en general, ocupando un puesto entre Japón y Estonia.

La erradicación de las enfermedades y el aumento de los niveles de vida son objetivos importantes que han atraído a algunos de los nombres más importantes de la filantropía. El fundador de Facebook Inc. Mark Zuckerberg y Priscilla Chan, su esposa pediatra, comprometieron ayer US$3 mil millones en el esfuerzo. El mismo nuevo estudio fue financiado por (pero no recibió el aporte de) la Fundación Bill y Melinda Gates.

Los 17 objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas (ODS) en sí son un sucesor de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una iniciativa de la ONU, que desde 2000 hasta 2015 sacó a mil millones de personas de la pobreza extrema, redujo a la mitad la mortalidad de los niños menores de cinco años de edad, y elevó en un 60 % el número de partos atendidos por personal de salud cualificado.

El equipo de investigación aprovechó los datos obtenidos sobre decenas de tópicos en todo el mundo. Por ejemplo, para asegurarse de que contaban con datos adecuados sobre la cobertura de la vacunación para cada región, miraron las encuestas públicas, los registros de fabricantes de productos farmacéuticos, y los registros administrativos de inoculaciones. 

“Nosotros no creemos necesariamente lo que dice todo el mundo”, aclara Christopher Murray, profesor sobre salud mundial en la Universidad de Washington y autor principal del estudio. “Hay muchísimas formas en que pueden pasar por alto a las personas no ser imparciales.”

Estados Unidos tiene sus notas más altas en agua, saneamiento y el desarrollo del niño. Ese es el lado bueno. Como era de esperar, la violencia interpersonal (piénsese en el crimen con armas de fuego) tiene un alto costo en la clasificación general del país. 

La respuesta a los desastres naturales, el VIH, el suicidio y el abuso del alcohol requieren atención allí. También cabe destacar que son las medidas básicas de salud pública en las cuales EE.UU. no se desempeña tan bien como otros países desarrollados. EE.UU. ocupa el puesto número 64 en la tasa de madres que mueren por cada 100,000 nacimientos, y el Nº 40 cuando se trata de las tasas de muerte de niños menores de cinco años.

“EE.UU. no lo está haciendo tan bien como quizá debería en comparación con algunos países de Europa Occidental”, dijo Murray.

En todas las regiones del mundo y en todo el espectro del desarrollo económico, el problema de los niños con sobrepeso ha empeorado, según muestra el estudio.

Logros a destacar.- Los autores elogian a cinco países en particular, uno de cada quintil, por sus logros destacados:

-Timor-Oriental reconstruyó su servicio de salud desde el año 2000, después de años de guerra.

– Tayikistán reformó su sistema de salud a finales de 1990 y está ganando una batalla contra la malaria.

– El programa de seguros de salud de Colombia llega a más gente que nunca y cubre más aspectos, incluyendo el cáncer.

– Taiwán promulgó leyes sobre seguridad vial que redujeron las muertes relacionadas con el tránsito en el país.

-Islandia, que casi alcanza a Singapur y Suecia por el puesto número 1, tiene todo el crédito por las agresivas políticas antitabaco y su sistema universal de atención a la salud financiado con fondos públicos.

El grupo de investigación permitió a los organizadores “reforzar el conocimiento y la experiencia de la gente, las fuentes de datos locales, y el extravagante criterio de que sólo alguien local lo puede saber”, dijo Murray.

Un punto dificil.- Pero los objetivos de la ONU constituyeron un punto de partida difícil, dadas sus categorías nebulosas y terminología confusa. Todo el sistema tiene la claridad intuitiva del sistema monetario pre-1971 de Gran Bretaña, con su libra (o “quid”), chelín (o “bob”), peniques, media corona, y el farthing, (cuarto de penique). El economista William Easterly de la Universidad de Nueva York ha ridiculizado al programa ODS como “sin sentido, soñador, confuso.”

Pero burlarse de la burocracia internacional es tan fácil como difícil resulta medir el progreso hacia los objetivos de la ONU. Y eso es exactamente lo que hace la nueva empresa de Lancet −peinar el mundo de la investigación en salud pública para medir en lo que cada nación tiene éxito o necesita trabajo.

El voluminoso trabajo que ya llegó al papel puede hacer que la medición de los objetivos de la ONU sobre la salud parezca ser aun más desalentador: Los investigadores fueron capaces de evaluar, hasta ahora, solo el 70 % de los indicadores relacionados con la salud exigidos por la ONU.

Puede que no sea muy bonito, pero “no tenemos ninguna posibilidad de éxito si no estamos de acuerdo en lo que es crítico”, dijo Linda Fried, decana de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, según cita Roston, el autor del artículo.

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