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Mariano Rajoy y Carles Puigdemont
durante su última visita a Moncloa.
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Carles Puigdemont
pretendía regresar a Cataluña para ser investido presidente de la Generalitat.
A cambio, se comprometía a presentarse de manera voluntaria ante el Tribunal
Supremo.
Barcelona.- Carles
Puigdemont ofreció regresar a España y entregarse a la Justicia si a cambio se
le permitía ser investido presidente de la Generalitat.
Según apuntan fuentes del entorno del
político catalán en la capital belga, el ex 'president' hizo llegar esta idea
al Gobierno de Mariano Rajoy,
pero el Ejecutivo nunca llegó a considerarla. La negativa —combinada con la
decisión del Tribunal Supremo de que Oriol Junqueras siguiese en la cárcel—
ha sumido al independentismo en la confusión y la discrepancia.
La propuesta que se presentó tenía dos
ejes: permitir el regreso de Puigdemont a Cataluña para que este fuera investido presidente de
la Generalitat. A cambio, Carles Puigdemont se comprometía, al día siguiente de
asumir la presidencia, a acudir en persona y de manera voluntaria ante el Tribunal Supremo para
declarar, dispuesto a asumir las consecuencias de los cargos legales que pesan
sobre él.
La oferta encontró la negativa del
Gobierno, que se limitó a enarbolar la independencia judicial, por lo que si
Puigdemont decide regresar sería detenido de manera inmediata.
El principal argumento que pusieron los
independentistas sobre la mesa fue que Mariano Rajoy había convocado las
elecciones por la vía de aplicar el artículo 155.
Por tanto, hubiera sido coherente, según
este punto de vista, que el propio Gobierno permitiese que se invistiese
presidente de la Generalitat al único candidato que había conseguido una
mayoría suficiente para formar Gobierno.
Puigdemont y su entorno habían repetido,
tanto antes como después de las elecciones del 21-D, que una victoria en las
urnas le permitiría regresar como presidente legítimo.
El programa de JxCAT se había
basado en dos promesas básicas: el regreso de Carles Puigdemont para
reinstaurar el considerado como 'Govern legítim' y conseguir la libertad de los
presos. Dos aspectos que no dependían de la Generalitat, ni siquiera
aunque JxCAT hubiese obtenido
mayoría absoluta.
Pero buena parte del independentismo se
encuentra cómodo instalado en esta especie de 'pensamiento mágico' y la prueba
fueron los más de 940.000 votos que
obtuvo la candidatura encabezada por Puigdemont.
En un principio,
Puigdemont estaba convencido de que volvería a Cataluña. Ahora duda y no tiene
tan claro qué hacer ante la negativa del Gobierno de llegar a algún tipo de
acuerdo sobre la forma de regresar.
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Carles Puigdemont, en Bruselas.
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Entorno
dividido.- Así,
en este momento, el entorno de Puigdemont ha quedado dividido. Sus principales
aliados en Bruselas, como la 'exconsellera' Clara Ponsatí, le recomiendan que no vuelva. Le
dicen que será más útil a la causa en la capital belga.
En cambio, desde Cataluña y en especial
desde lo que queda del PDeCAT, los
antiguos 'consellers' Josep Rull y Jordi Turull, por ejemplo, se muestran más
partidarios de que regrese o, en su defecto, se acuerde pactar el nombre de un
sustituto para presidir la Generalitat.
Además de los ya mencionados, destaca en
esta quiniela Elsa Artadi, estrecha colaboradora de Puigdemont y que tiene
la gran ventaja de no tener causas pendientes con la Justicia.
Pero los partidarios de
que Puigdemont permanezca en Bruselas están abogando ahora por una estrategia
que dinamite la legislatura y que pasaría por que los diputados
independentistas no compareciesen en la Cámara.
Para eso sería
necesario que ni ERC, ni JxCAT ni la CUPacudiesen el
próximo día 17 al Parlament. Eso evitaría que en la sesión constitutiva hubiese
al menos 68 diputados. Y tal como reza el artículo 89 del reglamento del
Parlament, hace falta al menos la mayoría absoluta de los miembros electos para
constituir la Cámara, lo que abocaría a Rajoy a volver a convocar autonómicas.
ERC,
reticente.- ERC
es muy reticente a este plan de bloqueo de las instituciones, pues en el
partido de los republicanos se considera que unas nuevas elecciones implicarían un nuevo descenso de
sus resultados electorales, según explican fuentes de la formación que lidera
Oriol Junqueras.
Todo lo contrario de lo que opina el
grueso de los asesores de Puigdemont en Bélgica, quienes consideran que ante
una repetición de los comicios, el 'expresident' arrasaría mientras que, por el
contrario, el bloque de los constitucionalistas no lograría repetir sus buenos resultados.
Con todo, desunión y caos. Desde ERC se
preferiría la formación de un Gobierno en la Generalitat y que se usase la
buena gestión para ampliar poco a poco el espacio independentista y conseguir
en un futuro una mayoría social más amplia, de más del 50% de los votantes.
En ERC incluso se abogaría por la
creación de un nuevo partido de centro izquierda que fusionase ERC y JxCAT, imitando el Scottish
National Party escocés. A menos de una semana de la investidura, todas las
opciones están sobre la mesa pero ninguna con claridad meridiana y consenso de
las partes.



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