“La
puerta está abierta, pero hasta hoy no he llamado”, fue lo que dijo el Papa
Francisco este sábado sobre su posible renuncia. El Santo Padre ha confirmado
que "aún no ha pensado en renunciar", pero citó, con mucha razón, que
"se puede cambiar de Papa". Resta así importancia a los rumores de
las últimas semanas en ese sentido.
Canadá.- En referencia a su posible renuncia, el Papa Francisco ha incidido este sábado en que “la puerta está abierta, es una opción normal, pero hasta hoy no he llamado a esta puerta, no he dicho que voy a esta habitación, no he escuchado pensar en esta posibilidad. Pero eso no significa que pasado mañana no me ponga a pensar, ¿verdad? Pero ahora mismo, sinceramente, no lo sé”.
El Papa Francisco ha ofrecido una rueda de
prensa en el vuelo de regreso de Canadá. El Santo Padre ha confirmado que “aún
no ha pensado en renunciar” y que “se puede cambiar de Papa”, restando
importancia a los rumores. También ha tratado el camino sinodal en Alemania, el
desarrollo de la doctrina y la importancia de las mujeres en la transmisión de
la fe.
El Santo Padre ha afirmado que en su
discurso no usó el término “genocidio”, porque “no me vino a la mente, pero
describí el genocidio y pedí perdón, perdón por esta obra que e4s genocida. Quitar
a los niños, cambiar la cultura, cambiar las mentes, cambiar las tradiciones,
cambiar una raza, digamos, toda una cultura. Sí, es una palabra técnica
-genocidio- pero no la utilicé porque no me vino a la mente. Pero describí que
era cierto, sí era un genocidio”.
En referencia a posibles viajes en el
futuro, Francisco ha confirmado que “no creo que pueda ir al mismo ritmo que
antes. Creo que a mi edad y con esta limitación, tengo que ahorrar un poco para
poder servir a la Iglesia o, por el contrario, pensar en la posibilidad de dar
un paso al lado”.
"El
Señor es el que manda".- Ante los rumores sobre su retirada, el
Papa ha querido nombrar a San Ignacio. “Él pensaba que cuando uno estaba
cansado, enfermo, le dispensaba de la oración, pero nunca le dispensaba del
examen de conciencia. Dos veces al día: mira lo que ha pasado hoy en mi
corazón. No pecados o no pecados, sino qué espíritu me ha movido hoy. Nuestra
vocación es buscar lo que ha ocurrido hoy. Si yo -esto es una hipótesis- veo que
el Señor me dice algo, que me ha pasado algo, que tengo una inspiración, tengo
que discernir para ver qué me pide el Señor. También puede ser que el
Señor quiera arrinconarme, Él es el que manda. Por eso debe estar abierto a
todo lo que el Señor le pida, esto es un poco de nuestra espiritualidad”.
Camino
Sinodal de Alemania.- Sobre el Camino Sinodal de Alemania, el Pontífice
afirma que en su carta “dije todo lo que tenía que decir sobre el Camino
Sinodal, más que eso no diré y es el Magisterio Papal sobre el Camino Sinodal,
esa carta que escribí hace dos años. Hice mi propio camino también como
pastor para una Iglesia que busca un camino, como hermano, como padre y como
creyente. Y este es mi mensaje. Sé que no es fácil, pero todo está en esa
carta”.
Eva Fernández ha preguntado al Santo
Padre sobre las características que le gustaría que tuviera su sucesor.
Francisco ha explicado que “el Espíritu Santo puede hacer esto mejor que yo,
mejor que todos nosotros. Porque está vivo en la Iglesia, no se puede
concebir la Iglesia sin el Espíritu Santo, es el que hace las diferencias,
también hace el ruido y luego hace la armonía”.
Importancia de la mujer en la Iglesia.- Antes de despedirse, Francisco ha querido hablar de “algo que es muy importante para mí: el viaje a Canadá estuvo muy relacionado con la figura de Santa Ana”. Ha explicado que “recibimos la fe en forma de dialecto femenino, y esto es muy importante: el papel de la mujer en la transmisión de la fe y en el desarrollo de la misma. Es la madre o la abuela la que enseña a rezar, es la madre o la abuela la que explica las primeras cosas que el niño no entiende sobre la fe”.
Concluye
viaje a Canadá.-
El papa viajó el viernes hasta Iqaluit, a 300 kilómetros del círculo polar
ártico, donde concluyó su viaje a Canadá, para pedir perdón a las poblaciones
inuit y desde aquí volvió a mostrar su "indignación y vergüenza" por
"el mal que cometieron no pocos católicos" en las escuelas de
asimilación cultural en las que internaron a los niños indígenas canadienses.
Ningún papa había llegado tan al norte en
sus viajes, para visitar una ciudad que tiene una población de 7,429 habitantes
y la mitad de ellos son miembros de los inuit, que viven en un lugar donde los
8 meses del año están aislados y sufren temperaturas árticas, aunque el cambio
climático es visible aquí con la retirada de los glaciales.
En Iqaluit, donde prácticamente la mayor
parte del año no existen carreteras, ni conexiones ferroviarias o marítimas con
el resto del Canadá, el papa visitó el colegio de la ciudad, un edificio que
recordaba un enorme iglú, donde se reunió con las víctimas de estas escuelas
residenciales.
PERDÓN POR EL MAL QUE
CAUSARON NO POCOS CATÓLICOS.- "Los testigos que escuché me
explicaron. Sufrimientos que yo no hubiera imaginado", dijo el papa.
"Eso ha reavivado en mí la
indignación y la vergüenza que me acompañan desde hace meses. También hoy,
también aquí, quisiera decirles que estoy muy apenado y quiero pedir perdón por
el mal que cometieron no pocos católicos que en esas escuelas contribuyeron a
políticas de asimilación cultural y desvinculación", dijo Francisco.
El papa habló ante la explanada delante
del colegio a varios centenares de habitantes, sorprendidos por la visita del
papa a un lugar tan remoto. "Es maravilloso que venga a vernos. Que venga
hasta aquí", explicaba una pareja de inuit nacidos en Iqaluit.
"El papa nos viene a pedir perdón. Es
lo justo", explicaban ante la que fue su escuela durante la infancia
mientras asistían al concierto que organizaron en la espera.
Francisco explicó en su discurso que una
de estas víctimas le relató: "los pajaritos cantan felices alrededor de la
mamá. Pero de repente el canto se detuvo, las familias fueron disgregadas, se
llevaron a los pequeños lejos de su ambiente; el invierno descendió sobre
todo".
"Dichas palabras, al mismo tiempo que
provocan dolor, suscitan también escándalo", aseveró.
Francisco reiteró la voluntad que se pueda
"recorrer juntos un camino de sanación y de reconciliación que, con el
auxilio del Creador, nos ayude a dar luz sobre lo sucedido y a superar ese
pasado oscuro"
En este acto, en el que estuvieron
invitados los jóvenes de la ciudad, el papa los pidió "que cuiden de la
Tierra, de las personas y de la Historia".
LOS INUIT PIDEN JUSTICIA
POR LOS ABUSOS SEXUALES.- Entre 1955 y 1969, se tiene constancia de
que al menos 324 niños inuit fueron separados de sus padres y enviados a vivir
a Turquetil Hall, una residencia administrada por católicos, mientras asistían
a la escuela diurna Sir Joseph Bernier en Chesterfield Inlet.
En estas escuelas se produjeron numerosos
abusos sexuales a menores, a los que se espera que el papa Francisco se
refiera.
Por ello, el presidente de la asociación
que agrupa a los inuit, Nunavut Tunngavik Inc (NTI), Aluki Kotierk, ha pedido y
pedirá a Francisco que uno de estos abusadores Johannes Rivoire, de 91 años,
regrese a Canadá para enfrentar cargos penales que alegan que abusó de niños
inuit en las décadas de 1960 y 1970.
Así como esperan "que se entreguen
pruebas, incluso de archivos personales, para que los inuit de Nunavut !no
necesiten revivir sus experiencias y el testimonio pueda usarse en los
tribunales", explicaron en un comunicado.
Rivoire, que vive en Francia, fue acusado
de cargos de agresión sexual contra niños en Arviat y Whale Cove entre 1974 y
1979.
En su última jornada en Canadá, Francisco
también se reunión con varios representantes de los indígenas a quienes
reiteró: "el dolor que llevo en el corazón por el mal que no pocos
católicos les causaron apoyando políticas opresivas e injustas", en
referencia a las escuelas, muchos de ellos gestionados por la Iglesia, donde
fueron internados cerca de 150.000 niños indígenas que sufrieron toda clase de
abusos.
"He venido como peregrino, con mis
limitadas posibilidades físicas, para dar nuevos pasos adelante con ustedes y
para ustedes; para que se prosiga en la búsqueda de la verdad, para que se
progrese en la promoción de caminos de sanación y reconciliación", dijo Francisco.
"No he venido como turista", añadió.
Y concluyó este viaje expresando que se
siente ahora también "parte" de la familia indígena.
Fuentes: Redes comunicacionales del Vaticano y agencias internacionales de prensa.



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