El Senado reconoce a las Hermanas Mercedarias de la Caridad por sus cien años de labor altruista en República Dominicana

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El Senado reconoce a las Hermanas Mercedarias de la Caridad por sus cien años de labor altruista en República Dominicana

Las Hermanas Mercedarias se han convertido en un referente de servicio, entrega, caridad y esperanza en el municipio de San Gregorio de Nigua, provincia de San Cristóbal, donde operan el Leprocomio Nuestra Señora de las Mercedes. Citan su labor en varias comunidades de República Dominicana.

Por Vianelo Perdomo

Santo Domingo.- En un solemne y conmovedor acto encabezado por el vicepresidente del Senado y representante de la provincia El Seibo, Santiago José Zorrilla, el Senado de la República rindió este miércoles un reconocimiento a las Hermanas Mercedarias, al cumplir cien años de fructífera labor educativa, social y de salud en el municipio de San Gregorio de Nigua, provincia de San Cristóbal, convirtiéndose en un referente de servicio, entrega, caridad y esperanza.

El proponente de gratitud a las Hermanas Mercedarias es el senador por San Cristóbal, Franklin Rodríguez Garabitos, quien recordó que ·la labor de las Mercedarias al frente del Leprocomio, ahora denominado Sanatorio Colonia, inicia el 23 de enero de 1922 bajo la gestión de la Reverenda Madre Florencia Sáenz, superiora general, dos días después de la coronación de la Virgen de la Altagracia, en el Baluarte del Conde, por el arzobispo Monseñor Nouel”.

Según el senador Rodríguez Garabitos, actualmente las Hermanas Mercedarias gestionan el único centro de lepra o enfermedad de Hansen existente en República Dominicana, contando con 52 casitas de concreto construidas durante la primera intervención norteamericana al país.

“Voy a tomar una frase que decía mucho José Francisco Peña Gómez, pues estas Hermanas ´tienen el corazón más ancho que el mar´. Gracias hermanas por hacer tanto por Nigua, por San Cristóbal, por nosotros”, dijo Franklin Rodríguez.

Entre sus instalaciones, el leprocomio también tiene salas de cura, cocina, comedor y una residencia de dos niveles para las religiosas.

El senador Rodríguez, quien pronunció las palabras de bienvenida al acto, resaltó que la sociedad sancristobalense y la comunidad de San Gregorio de Nigua, “se sienten profundamente agradecidos y orgullosos de la presencia de las Mercedarias, congregación a la que atribuyen haberse constituido durante este centenario en un importante pilar para el cuidado, salud y formación de varias generaciones de dominicanos y dominicanas”.

“Otorgar un reconocimiento a las Hermanas Mercedarias de la Caridad, por sus cien años de fructífera labor de la gestión del Leprocomio Nuestra Señora de las Mercedes, en el municipio de San Gregorio de Nigua, provincia San Cristóbal”, dice el artículo Primero de la Resolución aprobada a unanimidad por el Senado de la República a propuesta del senador por San Cristóbal, Franklin Rodríguez Garabito. 

Tras las palabras de bienvenida y motivación del senador Franklin Rodríguez Garabito, la maestra de ceremonias Yanela Hernández, quien condujo el acto, leyó íntegramente la Resolución mediante la cual se reconoce a las Hermanas Mercedarias de la Caridad por sus cien años de labor en Nigua, San Cristóbal.

Posteriormente, una comisión conformada por los senadores Santiago José Zorrilla, Franklin Rodríguez, Dionis Sánchez, José Antonio Castillo, Milcíades Franjul, Lenin Valdez, Ricardo de los Santos y Aris Yván Lorenzo, entregaron el pergamino que plasma la Resolución a las Hermanas Mercedarias de la Caridad, encabezadas en la actividad por Sor Elvira Minaya Féliz, supervisora provincial de dicha orden religiosa.

Tras la entrega del pergamino, el vicepresidente del Senado, Santiago José Zorrilla, consideró que las Hermanas Mercedarias de la Caridad debieron ser reconocidas hace mucho tiempo, pues su labor va mucho más allá de lo social, lo religioso, lo educativo y se inscribe en los afanes por lograr la solidaridad como ente principal de cara a la igualdad.

“Todavía hoy hablar de lepra da temor y atreverse hace cien años a esta labor, hace más que merecido este reconocimiento a las Hermanas Mercedarias. Este es uno de los más merecidos e importantes reconocimientos y es, justamente, parte de nuestro agradecimiento a ustedes por su entrega, por su valor, por atreverse a hacer una labor a la que muchos le temían como lo es tratar con personas afectadas por este mal”, dijo el senador Santiago José Zorrilla.

Al agradecer, en nombre de las Hermanas Mercedarias de la Caridad y en el suyo propio, la supervisora provincial de esa orden, Sor Elvira Minaya Féliz, resaltó que desde sus inicios ella y sus compañeras vienen desarrollando su labor sin mirar banderías políticas, religiosas ni sociales, siempre acorde con las prácticas democráticas.

“Son cien años que tenemos en Nigua, pero son 122 años de presencia en la República Dominicana, por lo que yo quiero, en nombre de las Hermanas Mercedarias, extender este reconocimiento que hoy nos entregan, a las primeras Hermanas Mercedarias que vinieron a este país dejando sus respectivas patrias, para venir a ofrecer esta obra social y de salud a favor de gentes que eran desechadas  y estigmatizadas y lo hicieron, como lo hacemos hoy, con gran coraje y sensibilidad”, significó Sor Elvira Minaya Féliz.

La supervisora provincial de las Hermanas Mercedarias de la Caridad hizo provecho para “agradecer a quienes han arrimado sus hombros a los nuestros durante más de cien años y a quienes ahora están en disposición de ayudarnos a estar cien años más desarrollando esta obra”.

Al acto de reconocimiento a las Hermanas Mercedarias de la Caridad asistieron Pura Casilla, gobernadora provincial de San Cristóbal; Jorge Carela, alcalde de San Gregorio de Nigua; representantes del Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil y la Cruz Roja Dominicana, así como delegaciones de clubes culturales y deportivos, asociaciones agropecuarias, de amas de casa, religiosos de varias denominaciones, médicos, enfermeras y comunitarios en sentido general.

Hermanas Mercedarias de la Caridad.- Es justo recordar que el 6 de mayo de 2010 llegaron a República Dominicana las Hermanas Mercedarias de la Caridad, para hacerse cargo de servicios que hasta entonces brindaban personas caritativas.

Por primera vez pisan suelos de América ocho religiosas, que el 12 de abril habían partido desde la ciudad española de Málaga, para traer el carisma evangelizador mercedario.

En el muelle de Santo Domingo fueron recibidas por el presbítero Guillermo Fapshire y una comisión que las llevaría a la entonces Casa de la Beneficencia, hoy Hospital padre Billini, que honra la memoria del sacerdote y filántropo fallecido nueve años antes de la llegada de las Hermanas.

Ya en República Dominicana, estas hermanas sufrieron dificultades en el servicio que ofrecieron a los más necesitados, pero siempre contaron con el apoyo de los Frailes Capuchinos.

Fruto de su abnegación fue la admirable fecundidad de la Congregación que se forjó en Centroamérica y El Caribe.

Además, en estos 100 años que las Hermanas Mercedarias de la Caridad han trabajado en el Leprocomio de Nigua, también se realiza en el hospital y casa de ancianos Dr.Carl Theodore Georg, en San Pedro de Macorís; en el Hospital de Oncología Dr.Heriberto Pieter, en la Capital y mantienen su altruista labor en colegios en San Cristóbal, Montecristi  y el Santo Cerro de La Vega. 

Otros lugares donde las Hermanas Mercedarias de la Caridad han rendido su labor 

En República Dominicana, las Hermanas Mercedarias de la Caridad, también, han rendido su labor desde comunidades ubicadas cerca del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, Colegio Nuestra Señora del Carmen y Hospicio San Vicente de Paul, en Santiago de los Caballeros. 

Antecedentes de la Congregación.- En todas y cada una de estas instituciones, las Hermanas Mercedarias de la Caridad han puesto de manifiesto su carisma basado en el llamamiento del padre Juan Zegrí, oriundo de Granada, España, quien funda la Congregación el 16 de marzo de 1878 en Málaga “gracias a una lectura espiritual y antropológica basada en la realidad del hombre y la mujer de su tiempo, consciente de sus grandes vacíos y necesidades”. 

Las ocho religiosas que por primera vez pisaron suelos de América fueron Sor Escolástica Josué, Sor Patrocinio Lascurain, Sor Anunciacióm Vidaurre, Sor Rufina Carlos, Sor Amparo Racimo, Sor Inocencia Gómez, Sor Margarita Irazmendi, Sor Luisa Delbarrio.

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