Santo Domingo, DN.– La decisión del presidente Luis Abinader de ordenar la paralización inmediata de cualquier actividad minera relacionada con el proyecto Romero, en la provincia de San Juan de la Maguana, ha generado un terremoto financiero que ya se siente con fuerza en los mercados internacionales, especialmente en la plaza bursátil canadiense, donde cotizan varias de las principales empresas junior con intereses mineros en la República Dominicana.
En cuestión de horas, la medida borró cientos de millones de dólares canadienses en capitalización bursátil de compañías que durante años apostaron por el potencial geológico dominicano, particularmente en la Cordillera Central, considerada por expertos como una de las franjas metalogénicas más prometedoras del Caribe. El episodio ha encendido alarmas entre inversionistas internacionales, mientras en el país se profundiza el debate sobre la minería metálica, la protección de las fuentes hídricas y la seguridad jurídica de las inversiones.
La empresa más golpeada por la decisión fue GoldQuest Mining Corp., promotora del proyecto Romero, considerado por analistas del sector como una de las iniciativas auríferas de mayor proyección económica en territorio dominicano. Hasta hace pocos días, la minera canadiense era vista como una potencial nueva productora de oro de escala relevante en la región, respaldada por años de exploración, estudios geológicos y una inversión acumulada de decenas de millones de dólares.
Sin embargo, tras el anuncio presidencial, sus acciones cerraron en 1.61 dólares canadienses, con una caída diaria cercana al 17 %, mientras que en apenas una semana el desplome acumulado ronda el 25.5 %. La magnitud de la volatilidad obligó incluso a la Organización Reguladora de la Industria de Inversiones de Canadá (CIRO) a suspender temporalmente la negociación de sus títulos, luego de que registraran pérdidas intradía superiores al 19 %, una señal inequívoca del nerviosismo que se apoderó del mercado.
Antes del revés regulatorio, GoldQuest había llegado a rozar una valoración cercana a los 900 millones de dólares canadienses en la Bolsa TSX Venture de Toronto. Tras la fuerte corrección, su capitalización se redujo a un rango estimado entre 550 y 700 millones, lo que implica una destrucción de valor aproximada de entre 200 y 350 millones de dólares canadienses en apenas días.
Pero la sacudida bursátil no se limitó a GoldQuest. La reacción más dramática la sufrió Precipitate Gold Corp., cuyas acciones colapsaron 57.3 % en una sola jornada, desplomándose desde 0.48 hasta 0.20 dólares canadienses. En una semana, la empresa ha perdido cerca del 65 % de su valor de mercado. La minera posee intereses en tres proyectos dentro del territorio dominicano: Juan de Herrera, en San Juan, así como Pueblo Grande y Pontón, ambos en Sánchez Ramírez.
De igual manera, Unigold Inc., desarrolladora del proyecto aurífero Candelones, en Dajabón, también fue castigada por los inversionistas. Sus acciones descendieron de 0.36 a 0.24 dólares canadienses, una pérdida superior al 34 % en solo 24 horas. El efecto combinado sobre estas tres compañías refleja que la decisión gubernamental no fue interpretada como un hecho aislado, sino como un posible punto de inflexión en la percepción internacional sobre el clima de inversión minera en República Dominicana.
Millones dominicanos en juego
Aunque no se han revelado cifras oficiales, fuentes del mercado señalan que inversionistas dominicanos con posiciones accionarias en estas compañías habrían sufrido pérdidas millonarias en apenas dos jornadas bursátiles. Fondos privados, inversionistas individuales y actores vinculados indirectamente al negocio extractivo figuran entre los afectados por el desplome.
Analistas financieros coinciden en que el mercado está incorporando un nuevo “factor de riesgo país” para proyectos extractivos en suelo dominicano: la incertidumbre sobre la viabilidad política, social y ambiental de futuras explotaciones mineras, aun cuando cuenten con años de exploración, permisos en trámite o cuantiosas inversiones acumuladas.
Choque de visiones
La decisión presidencial ha dividido opiniones en el país.
Por un lado, la Cámara Minera y Petrolera de la República Dominicana (CAMIPE) manifestó preocupación por las implicaciones del anuncio, advirtiendo que medidas de ese tipo pueden afectar la confianza de inversionistas extranjeros y enviar señales negativas sobre la estabilidad regulatoria nacional. La entidad insistió en que cualquier determinación debe descansar en evaluaciones técnicas, legales y ambientales claramente fundamentadas.
En la otra orilla, la Academia de Ciencias de la República Dominicana, a través de su Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente, respaldó la paralización del proyecto Romero, al considerar que responde a una legítima preocupación ciudadana por la preservación de las cuencas hidrográficas, la biodiversidad de la zona y el impacto ecológico potencial de una explotación minera de gran escala.
El largo historial de GoldQuest en República Dominicana
La presencia de GoldQuest en el país no es reciente. Su historia se remonta a más de dos décadas y ha transitado por distintas etapas corporativas, concesiones y redefiniciones estratégicas.
Uno de los primeros antecedentes documentados aparece en diciembre de 2003, cuando Minera Duarte, S.A. solicitó la concesión de exploración “Las Tres Palmas” en San Juan para investigar la existencia de oro, plata, zinc y plomo. En mayo de 2005, el Estado dominicano otorgó formalmente dicha concesión.
Posteriormente, en noviembre de 2006, Minera Duarte transfirió esos derechos a Inex, Ingeniería y Exploración, S.R.L., sociedad que más adelante adoptó el nombre de GoldQuest Dominicana, marcando el inicio formal de la operación vinculada al capital canadiense.
En 2010, la empresa amplió su presencia al solicitar una nueva concesión denominada “La Escandalosa”, también en San Juan. Con ambas áreas de exploración, GoldQuest consolidó la base geológica y territorial que años más tarde daría forma al proyecto Romero, un yacimiento que durante mucho tiempo fue presentado como una de las apuestas mineras más prometedoras del país.
Hoy, esa promesa permanece suspendida entre la incertidumbre política, el rechazo ambiental, la presión social y una fuerte sacudida financiera que ya dejó huellas profundas en los mercados internacionales. Lo ocurrido con Romero podría convertirse en un precedente decisivo para el futuro de la minería metálica en la República Dominicana.


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