
El papa Francisco, en la foto, leyó
sentado su homilía y explicó las tres palabras que dijo puede inspirar el
pesebre: "la cercanía, la pobreza y lo concreto". Con la misa de este
sábado comenzaron los actos de Navidad, que continuarán con el mensaje y la
bendición del día de Navidad, la oración del Ángelus del 26 de diciembre, y el
31 celebrará las vísperas y el Te Deum, de agradecimiento por el nuevo año, y
el 1 de enero la misa de Solemnidad de María.
Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco denunció este sábado la existencia de una humanidad insaciable de dinero, poder y placer que devora a los más débiles y causa las guerras, durante la homilía de la misa del gallo celebrada en la basílica de San Pedro.
Francisco presidió hoy la tradicional misa
del Gallo que como el año pasado se celebró las 19:30 horas (18:30 GMT) pero
debido a sus problemas de rodilla permaneció sentado a un lado del altar y fue
el cardenal Giovanni Battista Re el encargado de celebrar la eucaristía.
Por ello fue un diácono quien destapó la
imagen del Niño a los pies del baldaquino de Bernini y la incensó, mientras
niños procedentes de varias partes del mundo depositaron a su lado unas flores
y en la plaza de san Pedro sonaron las campanas para anunciar el nacimiento de
Jesús.
Ante las 7,000 personas que abarrotaron la
basílica, mientras otras 3,000 esperaron fuera en la plaza, en una ceremonia
emitida en Mundovisión, criticó que "después de muchas Navidades
celebradas entre adornos y regalos, después de tanto consumismo que ha envuelto
el misterio que celebramos (...) se ha olvidado su significado".
El papa leyó sentado su homilía y explicó
las tres palabras que dijo puede inspirar el pesebre: "la cercanía, la
pobreza y lo concreto".
Respecto a la cercanía, el papa afirmó
"que el pesebre sirve para llevar la comida cerca de la boca y
consumirla más rápido" y que "puede así simbolizar un aspecto de la
humanidad: la voracidad en el consumir".
"Porque, mientras los animales en el
establo consumen la comida, los hombres en el mundo, hambrientos de poder y de
dinero, devoran de igual modo a sus vecinos, a sus hermanos" dijo
Francisco que añadió: "¡Cuántas guerras! Y en tantos lugares, todavía hoy,
la dignidad y la libertad se pisotean. Y las principales víctimas de la
voracidad humana siempre son los frágiles, los débiles".
" En esta Navidad, como le sucedió a
Jesús, una humanidad insaciable de dinero, poder y placer tampoco le hace sitio
a los más pequeños, a tantos niños por nacer, a los pobres, a los olvidados.
Pienso sobre todo en los niños devorados por las guerras, la pobreza y la
injusticia", lamentó.
Sobre la pobreza, el papa aprovechó para
recordar su invitación "a ser una Iglesia que adora a Jesús pobre y sirve
a Jesús en los pobres".
Y citó entonces las palabras del asesinado
y proclamado santo arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero: "la
Iglesia apoya y bendice los esfuerzos por transformar estas estructuras de
injusticia y sólo pone una condición: que las transformaciones sociales,
económicas y políticas redunden en verdadero beneficio de los pobres".
"Cierto, no es fácil dejar la tibia
calidez de la mundanidad para abrazar la belleza agreste de la gruta de Belén,
pero recordemos que no es verdaderamente Navidad sin los pobres. Sin ellos se
festeja la Navidad, pero no la de Jesús. Hermanos, hermanas, en Navidad, Dios
es pobre. ¡Que renazca la caridad!", instó el papa.
Por otro lado, el pontífice pidió
"una fe concreta, hecha de adoración y de caridad, no de palabrería y
exterioridad".
"No dejemos pasar esta Navidad sin
hacer algo de bueno. Ya que es su fiesta, su cumpleaños, hagámosle a Él regalos
que le agraden. En Navidad Dios es concreto, en su nombre hagamos renacer un
poco de esperanza a quien la ha perdido", dijo el pontífice argentino.
Jorge Bergoglio volverá mañana a asomarse
al balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro del Vaticano, igual
que cuando fue elegido papa en 2013, para leer su mensaje de Navidad e impartir
la tradicional bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo).
Con la misa de este sábado comenzaron los
actos de Navidad, que continuarán con el mensaje y la bendición del día de
Navidad, la oración del Ángelus del 26 de diciembre, y el 31 celebrará las
vísperas y el Te Deum, de agradecimiento por el nuevo año, y el 1 de enero la
misa de Solemnidad de María.

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