
“Sí, la Policía detiene a mujeres que forman parte de bandas. Siempre dicen que no saben nada”, declaró a corresponsales de prensa extranjera una fuente policial que pidió el anonimato, al no estar oficialmente autorizada a hablar en nombre de la institución.
En las bandas (unas 300, según cifras
oficiales) la inmensa mayoría de sus miembros son hombres, pero hay también
niños y decenas de mujeres, y no solo apareciendo en videos musicales grabados
por esos grupos o en las redes sociales durante las fiestas de las violentas
pandillas.
Según dijo Rosy Auguste Ducéna,
responsable de programas de la ONG Red Nacional para la Defensa de los Derechos
Humanos (RNDDH), la participación menos activa de la mujer consiste en ser
pareja (o hermana) de algún miembro de un grupo violento: no actúa directamente
en la banda, pero “comparte la vida con un hombre del que sabe que integra una
asociación de malhechores y que recibe parte del botín de los actos cometidos”,
unas ganancias de las que ella también se beneficia.
En ocasiones, cuando una mujer rechaza
convertirse en esposa del miembro de una banda o a mantener relaciones sexuales
con él se ve obligada abandonar su barrio. Incluso, al menos diez de ellas han
sido asesinadas.
ABRIR EL CAMINO PARA EL ASALTO O EL SECUESTRO.- Otras mujeres
tienen un mayor papel en las bandas, están mucho más implicadas en las
actividades de sus parejas, las aceptan directamente y portan armas, como puede
verse en imágenes que circulan por las redes sociales.
Incluso, informaciones compartidas por
RNDDH sugieren que hay bandas que, cuando van a cometer sus ataques, van
acompañadas de mujeres para así levantar menos sospechas.
“En primer lugar, es para permitir
que el grupo armado entre de una forma suave en la zona que va a ser asediada”,
explicó la fuente, pero estas mujeres también tienen la tarea de robar todo lo
que haya de valor en los sitios que luego incendiarán los bandidos.
Además, a veces las mujeres tienen un
papel en los secuestros, no solo limitándose a cocinar o hacer otras tareas
domésticas, sino vigilando a los retenidos, añadió Ducéna.
Y también en ocasiones se utiliza a las
mujeres para poder cometer los secuestros: se acercan sin levantar sospechas a
un hombre para hacerle una pregunta y los delincuentes aprovechan ese momento
para capturar a la víctima.
Si bien por ahora parece que no existe
ningún grupo armado exclusivamente femenino y no hay información sobre mujeres
que asesinen sistemáticamente a personas “creemos que ellas sí aceptan la
violencia ejercida en un ataque”’, apuntó la fuente.
LAS BANDAS ASALTAN LAS CÁRCELES.- En los últimos
años, la prisión femenina de Cabaret ha sido objeto de múltiples ataques por
parte de bandas, en particular las que operan en la zona de Canaán, al norte de
Puerto Príncipe, en ocasiones para intentar liberar a algunas de las presas.
El 22 de septiembre pasado, un ataque
armado en esa cárcel dejó al menos dos muertos -una de ellas reclusa- y al
menos 145 internas de un total de 250 mujeres encarceladas por diversos
delitos, entre ellos participación en grupos armados, lograron escapar.
El último ataque, repelido por las fuerzas
de seguridad, tuvo lugar el 9 de mayo, lo que demuestra, como afirma la Policía
Nacional en un video difundido esta semana que, en los últimos días, las
prisiones se han convertido en objetivo de bandas armadas, en especial en la
zona metropolitana de Puerto Príncipe, en un intento de los asaltantes de
liberar a sus socios detenidos o a sus parejas.
Desde 2018 han aumentado en Haití los
ataques armados, con el resultado de cientos de muertos, decenas de mujeres
violadas y asesinadas y centenares de hogares quemados.
Fuentes: Agencias internacionales
de prensa.

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