Bogotá, Colombia.- Un delfín del presidente izquierdista Gustavo Petro, hijo de un dirigente comunista asesinado, y un excéntrico abogado millonario sin trayectoria política emergen como los grandes favoritos para las elecciones presidenciales de Colombia, pautadas para el 31 de mayo de 2026, en una contienda que refleja la profunda polarización del país.
Según la más reciente encuesta de AtlasIntel, publicada la noche del sábado 7 de febrero, existe un empate técnico entre el senador y defensor de derechos humanos Iván Cepeda, quien alcanza el 31,4 % de intención de voto, y el outsider de derecha Abelardo De la Espriella, conocido como “El Tigre”, con 32,1 %.
Los sondeos coinciden en que ninguno lograría la victoria en primera vuelta, por lo que Colombia se encamina hacia un balotaje en junio, antes de que el nuevo mandatario asuma el poder el 7 de agosto.
Iván Cepeda, el ícono de la izquierda
Con 63 años, formación en Filosofía y una extensa trayectoria como activista y legislador, Iván Cepeda busca mantener en el poder a la izquierda, que llegó por primera vez a la Presidencia en 2022 con Gustavo Petro.
Exiliado en el pasado por sus denuncias contra los escuadrones paramilitares, Cepeda es una de las figuras más representativas de la defensa de los derechos humanos en Colombia. Desde el Senado —cargo que ocupa desde 2010— fue mediador clave en los diálogos de paz que condujeron al histórico acuerdo de 2016 con las FARC.
Es, además, uno de los principales antagonistas del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), a quien denunció por presuntos vínculos con el paramilitarismo. Aunque logró una histórica condena judicial contra el exmandatario el año pasado, esta fue posteriormente anulada por un tribunal.
La oposición lo acusa, sin pruebas, de ser el “candidato de las FARC”, señalamiento que Cepeda rechaza y atribuye a la estigmatización histórica de la izquierda.
Hijo de la violencia política, Cepeda vivió en carne propia el conflicto: en 1994, su padre, Manuel Cepeda, dirigente comunista, fue asesinado en Bogotá. “He sobrevivido al genocidio, a la persecución y a la estigmatización. Y aquí sigo, de pie, listo para triunfar”, afirmó recientemente el senador, conocido por su estilo sobrio y su frecuente uso de la guayabera.
Abelardo De la Espriella, el “Tigre” de la derecha
En el extremo opuesto del espectro político se encuentra Abelardo De la Espriella, de 47 años, un abogado millonario, sin experiencia en cargos públicos, que irrumpe con un discurso de mano dura contra el crimen y la izquierda.
Admirador declarado del salvadoreño Nayib Bukele y del argentino Javier Milei, De la Espriella residía entre lujos en Italia antes de lanzarse a la carrera presidencial con el movimiento “Defensores de la Patria”.
Alcanzó notoriedad como abogado de figuras controvertidas, incluyendo paramilitares, narcotraficantes y personalidades del deporte como James Rodríguez. Su estrategia política combina una estética provocadora, uso intensivo de redes sociales y videos creados con inteligencia artificial, donde aparece transformado en un tigre de colmillos afilados.
Defiende el porte de armas, el fortalecimiento de las alianzas militares con Estados Unidos y la construcción de megacárceles, y suele presentarse con un saludo militar como sello personal.
Sus declaraciones incendiarias —en las que calificó a la izquierda como “un cáncer” y “una plaga”— le han generado duras críticas en un país marcado por décadas de violencia política. Además, sectores de izquierda exigen que explique el origen de su fortuna.
A pocos meses de los comicios, enfrenta cuestionamientos por haber defendido en el pasado al empresario Alex Saab, señalado como presunto testaferro del expresidente venezolano Nicolás Maduro. De la Espriella sostiene que se trató únicamente de una relación profesional.
“Soy el tigre y estoy aquí para defender a Colombia con mi vida si es necesario”, proclamó ante sus seguidores en un acto reciente.




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