El aumento de precios obliga a consumidores latinos a ajustar hábitos: de Starbucks al termo casero
El café, símbolo de energía y compañía en la vida diaria, atraviesa un momento amargo en Estados Unidos. El precio del grano ha subido de manera significativa, obligando a millones de consumidores —entre ellos dominicanos residentes en distintas ciudades— a modificar sus hábitos de consumo.
Según el Índice de Precios al Consumidor, el café registró un incremento del 18.3 % en enero respecto al año anterior. En los últimos cinco años, el alza acumulada alcanza el 47 %, reflejándose directamente en supermercados y cadenas como Starbucks y Dunkin’. Hoy, un paquete estándar de 12–16 onzas cuesta entre US$ 7 y US$ 15, mientras que cafés especiales superan ese rango.
Historias cotidianas detrás del alza
En Nueva York, otro joven dominicano que solía pasar por Dunkin’ cada mañana decidió hacer una pausa, aunque admite no haber seguido las noticias sobre el aumento. Su decisión responde más al bolsillo que a la información.
Factores globales que presionan el mercado
Estados Unidos depende casi por completo de las importaciones de café. Sequías en Vietnam, lluvias intensas en Indonesia y condiciones extremas en Brasil han reducido la oferta mundial, elevando los precios. Aunque algunos aranceles se eliminaron en 2025, el impacto climático sigue siendo el principal motor del encarecimiento.
Un hábito difícil de abandonar
A pesar de los costos, el café sigue siendo esencial: dos tercios de los estadounidenses lo consumen a diario, según la Asociación Nacional del Café. Para muchos, más que una bebida, es un ritual social y personal que resiste incluso a la inflación.



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