La expansión supera límites territoriales y evidencia carencias en servicios básicos
Higüey.- El municipio Salvaleón de Higüey, principal núcleo urbano de La Altagracia, vive un proceso de expansión que refleja dinamismo económico, pero también un desorden territorial que amenaza la calidad de vida de sus más de 234,000 habitantes.
Según el informe “Expansión de las comunidades urbanas de La Altagracia, República Dominicana 1988-2022”, el distrito concentra el 52 % de las edificaciones de la provincia y registra una densidad habitacional de 1,511 viviendas por km², casi el doble del promedio provincial.
Crecimiento acelerado y desigual
En 1988 la ciudad ocupaba apenas 1.97 km²; en 2022 ya alcanzaba 22.12 km², un aumento superior al 1,000 %. Aunque el ritmo de expansión se ha moderado en los últimos años, el patrón sigue siendo disperso y poco planificado, extendiéndose hacia norte, sur y suroeste.
Sectores como Pepe Rosario, Pueblo Nuevo y Los Coquitos concentran la mayor densidad de viviendas, mientras comunidades como Cambelén y Batey Estante Alto permanecen rezagadas, reflejando desigualdades en la distribución urbana.
Falta de regulación y presión sobre servicios
El arquitecto Cirio Valdez advierte que la débil aplicación de la Ley 368-22 de Ordenamiento Territorial ha permitido la proliferación de proyectos habitacionales sin servicios básicos. Grandes extensiones se venden como solares sin agua potable, drenaje ni electrificación, especialmente en áreas cercanas a la carretera Higüey–El Seibo y la Autovía del Coral.
La expansión horizontal incrementa la presión sobre la recolección de residuos, el suministro de agua y la movilidad urbana. Además, la ausencia de zonificación ha permitido construcciones en humedales y zonas vulnerables a inundaciones.
Ordenamiento pendiente y deuda social
El jurídico del Ayuntamiento, Manuel Alejandro Chevalier, reconoce que solo la zona turística de Verón–Bávaro–Punta Cana cuenta con un plan de ordenamiento territorial. Para el resto del municipio, el proceso aún está en construcción junto al Ministerio de Hacienda y Economía.
Chevalier subraya que Higüey arrastra una “deuda social inmensa”: un acueducto inconcluso desde hace más de 14 años, deficiencias en drenaje y alcantarillado, y una infraestructura vial insuficiente para el parque vehicular en crecimiento.
Entre los esfuerzos recientes destaca la intervención del arroyo Cagüero, saneado tras 25 años de abandono. Sin embargo, advierte que sin mejoras sustanciales en agua potable, drenaje y movilidad, la población podría desplazarse hacia el polo turístico, generando desequilibrios territoriales.
El reto de consolidar la ciudad
“Higüey debe consolidarse como la ciudad que sostiene la mano de obra del polo turístico, pero con condiciones dignas para su gente. De lo contrario, el crecimiento desordenado seguirá agravando los problemas existentes”, concluye Chevalier.


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