San Juan se detiene en defensa del agua; paro provincial sacude el Valle y recrudece rechazo al proyecto minero Romero

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San Juan se detiene en defensa del agua; paro provincial sacude el Valle y recrudece rechazo al proyecto minero Romero

Comercios cerrados, transporte paralizado, protestas comunitarias y una firme consigna ambiental —“Agua sí, oro no”— marcan una jornada histórica de movilización contra la minería en la Cordillera Central.

San Juan de la Maguana. – La provincia de San Juan vivió este lunes 27 de abril de 2026 una de las jornadas de protesta social y ambiental más contundentes de su historia reciente, con un paro general de 24 horas que paralizó casi por completo la actividad comercial, educativa y del transporte, en rechazo al desarrollo del proyecto minero Romero, promovido por la empresa canadiense GoldQuest Mining Corp. en la Cordillera Central.

Desde las primeras horas de la mañana, el panorama en San Juan fue inusual: calles prácticamente vacías, negocios cerrados voluntariamente, docencia suspendida, transporte reducido a su mínima expresión y una visible disminución del movimiento cotidiano en toda la provincia. La convocatoria, impulsada por el Movimiento Suroeste Unido por el Agua y la Vida, logró aglutinar a organizaciones sociales, campesinas, estudiantiles, religiosas, empresariales, profesionales y comunitarias, en una expresión de unidad pocas veces vista en la región.

La protesta tuvo como eje central una consigna que ha cobrado fuerza en los últimos meses y que resume el sentir de buena parte de la población: “Agua sí, oro no”, una frase convertida en bandera de lucha en defensa de los recursos hídricos, la agricultura y la sostenibilidad ambiental del Valle de San Juan.


Un valle agrícola en pie de lucha

El trasfondo de la movilización tiene profundas raíces económicas, ecológicas y sociales. San Juan es considerada una de las principales despensas agrícolas de la República Dominicana, con una producción intensiva de habichuelas, arroz, maíz, cebolla, guandules, plátano y otros rubros esenciales para la seguridad alimentaria nacional. Toda esa dinámica productiva depende, de manera directa, de la disponibilidad de agua proveniente de ríos, arroyos, presas y acuíferos que nacen o se alimentan en la Cordillera Central.

Sectores ambientalistas y comunitarios sostienen que cualquier explotación minera metálica en esa zona montañosa podría comprometer de manera irreversible las fuentes hídricas que abastecen no solo a San Juan, sino también a amplias comunidades del suroeste dominicano.

Académicos y expertos locales han advertido que la ubicación del proyecto minero estaría próxima a importantes nacimientos de agua vinculados a la cuenca del río San Juan, afluente clave del sistema hídrico del río Yaque del Sur, que impacta provincias como Azua, Bahoruco, Barahona e Independencia.

La UASD San Juan, epicentro de la resistencia

Uno de los principales focos de movilización se registró en el recinto de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en San Juan, donde profesores, estudiantes, empleados administrativos y activistas realizaron vigilias, concentraciones y manifestaciones pacíficas en respaldo al paro.

Con pancartas, consignas y actividades de concienciación, los participantes insistieron en que la defensa del agua debe colocarse por encima de cualquier interés extractivo. Durante la jornada, líderes estudiantiles reiteraron que permitir minería metálica en la Cordillera Central significaría poner en riesgo la base ecológica y económica que sostiene a miles de familias.

La presencia activa del sector académico imprimió un carácter institucional y reflexivo a la protesta, reforzando el discurso ambiental con argumentos científicos sobre la importancia estratégica de preservar las cuencas hidrográficas.

Bloqueos, neumáticos incendiados y tensión focalizada

Aunque la convocatoria oficial fue definida por sus organizadores como una protesta cívica y pacífica, en varias comunidades se reportaron acciones aisladas de mayor tensión.

En sectores como Las Zanjas, Sabaneta, Carpintero y Las Maguanas, comunitarios incendiaron neumáticos, colocaron escombros en carreteras y realizaron bloqueos parciales de vías, especialmente en tramos de la carretera Sánchez y zonas cercanas al muro de la presa de Sabaneta, generando largas filas de vehículos y dificultades en la circulación.

También se reportó apertura de zanjas en algunos caminos como mecanismo de obstrucción, elevando el nivel de presión sobre las autoridades.

Hasta el cierre de esta edición, no se habían informado enfrentamientos graves entre manifestantes y fuerzas del orden, aunque efectivos policiales mantenían vigilancia preventiva en puntos estratégicos para evitar incidentes mayores y garantizar la seguridad ciudadana.

Un conflicto que escala

La jornada de este lunes no constituye un hecho aislado, sino la expresión más reciente de un conflicto socioambiental que ha ido escalando en intensidad durante las últimas semanas.

Diversos sectores de San Juan aseguran que más del 90 % de la población rechaza la minería metálica en la Cordillera Central, a la que denominan simbólicamente “la madre de todas las aguas”, por su papel esencial en la captación y distribución del recurso hídrico hacia el Valle de San Juan y buena parte del suroeste nacional.

Nuestros ríos no se venden, nuestra agua no se vende”, proclamaron voceros comunitarios durante una rueda de prensa, en la que advirtieron que mantendrán las movilizaciones hasta lograr la cancelación definitiva de cualquier iniciativa minera en la zona.

Con el paro provincial de este lunes, San Juan envía un mensaje inequívoco al país: la defensa del agua se ha convertido en una causa colectiva, transversal y profundamente arraigada en la conciencia de una provincia que entiende que su futuro depende, antes que de cualquier riqueza mineral, de la preservación de sus recursos naturales y de su vocación agrícola histórica.

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