Redacción Internacional NG.- La alerta epidemiológica internacional en torno a un posible brote de hantavirus vinculado al crucero de lujo MV Hondius ha escalado de manera preocupante, luego de que los casos sospechosos aumentaran a nueve en distintos puntos del mundo, incluyendo una nueva paciente en Países Bajos cuya exposición al virus no ocurrió a bordo de la embarcación, lo que abre interrogantes sobre una eventual cadena secundaria de contagio humano.
Cinco días después de que el primer caso asociado al crucero fuera reportado oficialmente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la aparición de una azafata neerlandesa hospitalizada en Ámsterdam con síntomas compatibles con la enfermedad ha encendido nuevas alarmas entre las autoridades sanitarias europeas. De confirmarse su diagnóstico, se convertiría en el primer caso no directamente relacionado con la travesía marítima, aunque sí habría tenido contacto estrecho con una de las pasajeras infectadas durante una escala aérea en Johannesburgo, Sudáfrica.
Este nuevo episodio ha elevado el nivel de vigilancia internacional sobre una enfermedad considerada poco común, pero altamente letal en su variante americana, especialmente cuando se trata del hantavirus Andes, cepa identificada preliminarmente en varios de los casos confirmados y la única variante conocida con capacidad documentada de transmisión de persona a persona bajo condiciones de contacto estrecho.
Equipos de
emergencias este jueves7 de mayo de 2026 en el aeropuerto neerlandés de
Schiphol.
La cronología de una crisis sanitaria en alta mar
La cadena de contagios comenzó el pasado 11 de abril, cuando un pasajero falleció a bordo del MV Hondius en circunstancias inicialmente poco claras. Días después, su esposa, que ya presentaba síntomas gastrointestinales severos, fue evacuada junto al cadáver de su esposo en la isla de Santa Elena y trasladada a Johannesburgo, donde murió el 26 de abril. Posteriormente, pruebas PCR confirmaron que estaba infectada con hantavirus.
A partir de entonces, comenzaron a multiplicarse los casos compatibles con la enfermedad:
Un ciudadano británico fue ingresado en estado crítico en una unidad de cuidados intensivos en Sudáfrica tras desarrollar fiebre alta, neumonía y severa dificultad respiratoria.
Una pasajera alemana falleció luego de varios días de fiebre y malestar general.
Un ciudadano suizo que desembarcó previamente del crucero fue hospitalizado en Zúrich, donde laboratorios confirmaron infección por hantavirus.
Otros pasajeros y miembros de la tripulación —incluido el médico neerlandés del barco— han sido evacuados o permanecen bajo observación médica.
Dos pasajeros fueron aislados en Singapur mientras esperan resultados de laboratorio.
Hasta el momento, cinco de los nueve casos sospechosos han sido confirmados por laboratorio, mientras otros continúan bajo investigación clínica y epidemiológica.
El crucero MV
Hondius cuando estaba fondeado frente a la costa de Praia, en Cabo Verde.
Rastreo global y preocupación en varios continentes
La OMS, junto con autoridades sanitarias nacionales, mantiene una operación internacional de rastreo de contactos que involucra:
Cerca de 80 pasajeros que compartieron un vuelo con una de las víctimas desde Santa Elena hacia Johannesburgo.
Aproximadamente 30 personas que abandonaron el crucero en escalas previas.
Los 147 ocupantes del MV Hondius, entre ellos 88 pasajeros y 59 tripulantes.
Contactos secundarios detectados en aeropuertos, hospitales y terminales marítimas de varios países.
El barco, operado por la empresa neerlandesa Oceanwide Expeditions, había partido el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, en una exclusiva expedición polar que incluyó escalas en la Antártida, Georgia del Sur, Nightingale, Tristán da Cunha, Santa Elena y Ascensión, antes de dirigirse hacia Europa. Lo que comenzó como un viaje de exploración científica y turística se ha convertido en el centro de una compleja investigación epidemiológica multinacional.
Hospital Gómez
Ulla, en Madrid, al que serán trasladados los pasajeros españoles del crucero a
su llegada a Canarias.
¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa tanto?
El hantavirus es una enfermedad zoonótica transmitida habitualmente por roedores infectados, a través de la inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o heces secas de estos animales. También puede transmitirse por mordeduras o contacto directo con fluidos contaminados.
En la mayoría de las variantes, la transmisión entre humanos es extremadamente rara o inexistente. Sin embargo, la cepa Andes, identificada en Sudamérica —especialmente en Argentina y Chile— ha demostrado en brotes anteriores capacidad limitada de contagio entre personas, particularmente en entornos familiares o de contacto físico estrecho.
Los síntomas iniciales pueden parecer una gripe severa: fiebre alta, dolor de cabeza, escalofríos, náuseas y vómitos, diarrea, dolor abdominal, mareos y debilidad extrema
En fases avanzadas puede evolucionar rápidamente hacia síndrome cardiopulmonar por hantavirus, causando edema pulmonar, insuficiencia respiratoria aguda, hipotensión severa y fallo multiorgánico.
Su peligrosidad radica en que no existe un tratamiento antiviral específico, y la atención médica se concentra en soporte intensivo temprano para aumentar las probabilidades de supervivencia.
Un brote bajo estricta vigilancia
Aunque los expertos subrayan que no existen indicios de una transmisión masiva sostenida entre humanos, la combinación de movilidad internacional, exposición en espacios cerrados —como aviones y cruceros— y la posible implicación de la variante Andes mantiene a las autoridades sanitarias en máxima alerta.
La OMS monitorea el caso con prioridad, mientras varios países activan protocolos de vigilancia epidemiológica reforzada en puertos, aeropuertos y centros hospitalarios.
El brote del MV Hondius podría convertirse en uno de los episodios epidemiológicos marítimos más estudiados de los últimos años, no solo por su alcance geográfico, sino por las preguntas científicas que plantea sobre la evolución, transmisibilidad y comportamiento internacional de un virus históricamente asociado a focos rurales aislados.





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