Puerto Príncipe.– Miles de haitianos salieron a las calles este lunes y martes 19 y 20 de mayo de 2026 para exigir el restablecimiento de la paz y el fin de la violencia que desde hace años mantiene sumido al país en una profunda crisis política, social y humanitaria.
Con pancartas, banderas haitianas y consignas de desesperación, los manifestantes recorrieron varios sectores de la capital en medio de fuertes medidas de seguridad y un ambiente de tensión permanente provocado por el control territorial que ejercen grupos armados en amplias zonas del país.
“Necesitamos paz en el país. No podemos comer ni ir a la escuela. Queremos paz”, expresaban ciudadanos durante las movilizaciones, reflejando el sentimiento de angustia de una población golpeada por la inseguridad, el desempleo, el hambre y el desplazamiento forzado.
Las protestas se producen en un contexto especialmente delicado para Haití, donde las pandillas continúan expandiendo su dominio sobre barrios estratégicos de la capital y otras localidades, dificultando el acceso a servicios básicos, alimentos, combustibles y atención médica.
Diversos reportes de organismos internacionales advierten que la violencia armada ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas en los últimos años, mientras hospitales, escuelas y comercios operan de manera limitada o han cerrado completamente debido a la inseguridad.
Un vendedor ofrece
banderas haitianas durante un desfile con motivo del Día de la Bandera Nacional
en Puerto Príncipe, Haití, el lunes 18 de mayo de 2026
La situación haitiana se agravó tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, hecho que aceleró el colapso institucional y dejó un vacío político que todavía persiste.
Desde entonces, el país ha enfrentado gobiernos transitorios, protestas constantes y el fortalecimiento de organizaciones criminales que hoy controlan importantes rutas comerciales y accesos a la capital. Según estimaciones internacionales, más del 80 % de algunas zonas de Puerto Príncipe permanece bajo influencia de bandas armadas.
La población haitiana también enfrenta una severa crisis alimentaria. Organizaciones humanitarias han advertido sobre el aumento del hambre extrema y el deterioro de las condiciones de vida, especialmente entre niños y mujeres.
A esto se suma el cierre frecuente de escuelas, la paralización parcial de actividades económicas y el aumento de secuestros, asesinatos y enfrentamientos armados que han sembrado el miedo entre la ciudadanía.
Reclamo a la comunidad internacional
Durante las manifestaciones, numerosos participantes reclamaron una respuesta más efectiva de la comunidad internacional y mayores esfuerzos para ayudar a estabilizar el país.
La misión multinacional de apoyo a la seguridad liderada por Kenia, desplegada con respaldo de las Naciones Unidas, no ha logrado hasta el momento contener completamente el avance de las pandillas, aunque mantiene operaciones conjuntas con la Policía Nacional Haitiana.
Sectores sociales y organizaciones civiles consideran que, además de asistencia militar y policial, Haití necesita un verdadero proceso de reconstrucción institucional, inversión social y acuerdos políticos que permitan recuperar la gobernabilidad.
Mientras tanto, miles de ciudadanos continúan saliendo a las calles para exigir algo que hoy parece cada vez más distante para gran parte de la población haitiana: vivir sin miedo.



0 Comentarios
Deje su comentario
Emoji