La crisis vial se profundiza y golpea hospitales, familias y economía en República Dominicana
La República Dominicana enfrenta un drama que parece no detenerse: las motocicletas siguen siendo protagonistas de la crisis vial nacional. En apenas los primeros cuatro meses de 2026, 213 personas han perdido la vida en accidentes de motocicletas, según estadísticas del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi). Estas muertes representan el 31.4 % de todos los fallecimientos por accidentes de tránsito en ese período.
El panorama es aún más alarmante si se observa el año anterior: en 2025 murieron 1,945 motociclistas, equivalentes al 65 % de todas las víctimas viales. En otras palabras, de cada diez personas fallecidas en accidentes de tránsito, casi siete viajaban en motocicletas.
Hospitales saturados y cifras en ascenso
La tragedia no solo se mide en estadísticas de fallecidos, también en la presión sobre el sistema sanitario. El Hospital Traumatológico Profesor Juan Bosch reporta un incremento constante de casos:
En 2020 atendió 2,638 accidentes de tránsito.
En 2021 la cifra subió a 3,041.
En 2025 volvió a dispararse con 2,042 casos.
En el primer trimestre de 2026 ya registra 462 accidentes, superando el mismo período del año anterior.
El Hospital Ney Arias Lora refleja la magnitud del problema: entre enero y abril de 2026 recibió 12,002 ingresos por emergencia, con predominio de lesiones vinculadas a motocicletas. Los traumatismos craneales encabezan las atenciones, seguidos por fracturas en piernas, tobillos, manos y brazos.
Perfil de las víctimas: jóvenes y hombres sin casco
El grupo más afectado está entre los 18 y 29 años (36.1 %) y los 30 a 39 años (18.6 %). El 89.9 % de las víctimas mortales son hombres, y el 85 % no llevaba casco protector al momento del accidente.
El doctor Juan Luis Rosario Pérez, director del Hospital Profesor Juan Bosch, advierte que la mayoría de los pacientes llegan politraumatizados, muchas veces bajo los efectos del alcohol y sin protección. “Los fines de semana, de noche, tarde-noche, sin casco y bajo los efectos del alcohol”, resume el especialista.
Factores estructurales y culturales detrás de la crisis
El Opsevi señala que la crisis no puede explicarse solo por imprudencia individual. Entre los factores estructurales destacan:
Crecimiento desordenado del parque motociclista (de 2.8 millones en 2021 a más de 3.8 millones en 2025).
Falta de regulación efectiva y educación vial.
Limitaciones en infraestructura y sistemas de información.
A esto se suma un reto cultural: la normalización de conducir sin casco y la percepción de la velocidad como parte natural de la conducción.
Impacto económico devastador
Los costos hospitalarios son otro reflejo de la tragedia:
Un paciente en UCI tras accidente de motocicleta puede generar gastos de hasta 400 mil pesos diarios.
Una fractura simple puede costar entre 500 mil y 600 mil pesos.
En el Hospital Profesor Juan Bosch, un paciente con trauma craneal severo puede representar entre 70 mil y 80 mil pesos diarios en cuidados intensivos.
Aunque el aumento de afiliados al Senasa subsidiado ha ayudado a cubrir parte de los gastos, todavía llegan pacientes extremadamente pobres y sin documentación.
Un desafío nacional
Las autoridades insisten en que el país necesita fortalecer la educación vial, ampliar la fiscalización y endurecer el cumplimiento de las normas de tránsito. Sin embargo, especialistas advierten que el reto también es cultural y familiar.
Porque detrás de cada cifra hay una vida truncada, y en República Dominicana la tragedia sobre dos ruedas sigue avanzando demasiado rápido.


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