Por Vianelo Perdomo
SANTO DOMINGO, DN.– La fiesta deportiva llegó a su final, pero la emoción quedó encendida. Después de 16 días de competencias, victorias, derrotas, récords, lágrimas y celebraciones, Santo Domingo bajó el telón de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 con una ceremonia cargada de música, color, orgullo nacional y un poderoso mensaje de unidad entre los pueblos de la región.
Durante poco más de dos semanas, la República Dominicana aprovechó la condición de anfitriona para mostrar mucho más que su capacidad deportiva. Las delegaciones visitantes conocieron de cerca la cultura, la música, la gastronomía, los paisajes y la hospitalidad dominicana, en una jornada que convirtió a Santo Domingo en punto de encuentro de Centroamérica y el Caribe.
La despedida tuvo como escenario la Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto, donde atletas, dirigentes, voluntarios, artistas, autoridades y representantes de las delegaciones se reunieron para poner punto final a una de las grandes fiestas deportivas celebradas en el país.
La ceremonia comenzó con el desfile de las delegaciones participantes, en un ambiente de fraternidad que reflejó el espíritu de la competencia: banderas de diferentes colores, idiomas y culturas unidas bajo una misma celebración deportiva.
Entre las delegaciones que participaron en el acto estuvieron las de República Dominicana, Cuba, México, Costa Rica, Jamaica, Bahamas, Haití, Barbados, Belice, El Salvador, Nicaragua, Dominica, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Curazao, Panamá, Islas Vírgenes, Surinam, Venezuela, Colombia, Granada y Guatemala, entre otras.
Juan Luis Guerra enciende la Arena
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó cuando apareció en escena el cantautor dominicano Juan Luis Guerra, quien interpretó “Canto a la Patria”, provocando una extraordinaria reacción entre los asistentes.
La voz del reconocido artista convirtió la Arena Virgilio Travieso Soto en un escenario de orgullo dominicano, mientras atletas y espectadores acompañaban la interpretación de una composición que exalta la identidad, la historia, los valores y el amor por la República Dominicana.
“Canto a la Patria”, concebida como un homenaje a los valores nacionales, volvió a cobrar especial significado en una ceremonia que precisamente buscaba destacar la identidad de un país que durante 16 días abrió sus puertas a miles de visitantes.
Con más de cuatro décadas de trayectoria artística y una carrera reconocida internacionalmente, Juan Luis Guerra volvió a demostrar por qué es considerado uno de los principales embajadores culturales de la República Dominicana.
La música continuó con las actuaciones de Techy Fatule y Manny Cruz, quienes elevaron aún más el entusiasmo del público, que cantó, saltó y acompañó cada una de sus presentaciones.
Reconocimientos para quienes hicieron posible la fiesta
La ceremonia también estuvo marcada por los reconocimientos a atletas, voluntarios y protagonistas que dejaron una huella especial durante los Juegos.
Luis Mejía Oviedo, presidente de Centro Caribe Sports, pronunció un mensaje de agradecimiento y posteriormente encabezó la entrega de reconocimientos a las delegaciones y personalidades destacadas del certamen.
Uno de los primeros homenajeados fue José Monegro, presidente del comité organizador de Santo Domingo 2026, quien recibió un diploma y una medalla de oro por sus aportes a la organización de la justa.
Visiblemente emocionado, Monegro recordó el largo proceso que culminó con el éxito de los Juegos.
“Esta era una fiesta de todos nosotros y cada uno de los dominicanos, y nos la gozamos”, expresó ante el público, al tiempo que destacó el esfuerzo realizado durante los años de preparación.
Tres historias que conmovieron al público
Uno de los segmentos más emotivos de la ceremonia fue la entrega de la denominada Medalla Centenaria, con la que fueron reconocidas tres figuras cuyas historias adquirieron especial significado durante los Juegos.
El primero fue Víctor José Herrera, reconocido como el primer voluntario en registrarse para participar en el evento. Su distinción representó también un homenaje a los cientos de voluntarios que trabajaron durante la celebración deportiva.
También fue distinguido el pesista colombiano Yeison López, protagonista de una actuación histórica al establecer un récord en la competencia de levantamiento de pesas tras levantar 182 kilogramos en arranque, actuación que contribuyó a su conquista de la medalla de oro.
El tercer homenajeado fue el atleta dominicano Christopher Melenciano, integrante del relevo mixto 4x400 que conquistó la medalla de oro.
Melenciano, atleta con discapacidad auditiva, protagonizó uno de los instantes más conmovedores de la noche al agradecer el reconocimiento mediante el lenguaje de señas, formando con sus manos el mensaje “te quiero mucho”.
El gesto fue recibido con una ovación de los presentes.
México se corona campeón
Los reconocimientos concluyeron con la entrega del trofeo que certificó a México como campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Colombia ocupó el segundo lugar, mientras Cuba completó el podio en la tercera posición, después de 16 jornadas de intensa competencia en las diferentes disciplinas.
El resultado puso punto final a una edición en la que los países participantes protagonizaron una intensa lucha por las medallas y en la que República Dominicana, como anfitriona, defendió con orgullo sus colores.
Abinader: “Podemos competir con todas nuestras fuerzas”
El presidente Luis Abinader también tuvo una participación especial durante la ceremonia y destacó el significado que tuvieron los Juegos para el país y para la región.
El mandatario sostuvo que Santo Domingo 2026 demostró que la República Dominicana puede competir al más alto nivel y, al mismo tiempo, recibir con los brazos abiertos a los pueblos vecinos.
“No solamente hemos celebrado los juegos, hemos celebrado el talento, la disciplina, la amistad entre nuestros pueblos y esa maravillosa capacidad que tiene el deporte de recordarnos que podemos competir con todas nuestras fuerzas”, afirmó.
Abinader resaltó además la capacidad del deporte para unir a comunidades y países más allá de las diferencias culturales, históricas o lingüísticas.
“Somos Centroamérica, somos el Caribe; tenemos banderas diferentes, historias diferentes, acentos diferentes, pero compartimos mucho más de lo que a veces recordamos”, expresó.
Su mensaje resumió uno de los principales objetivos de la celebración: convertir la competencia deportiva en un espacio de encuentro entre pueblos.
Los Ilegales ponen el punto final
Cuando parecía que la noche llegaba a su fin, el grupo Los Ilegales tomó el escenario para protagonizar el cierre musical.
La agrupación interpretó cinco canciones que mantuvieron al público activo y atento a cada movimiento de sus integrantes, poniendo el broche festivo a una ceremonia en la que la música dominicana tuvo un papel protagonista.
Así, entre canciones, banderas, abrazos, reconocimientos y recuerdos, Santo Domingo comenzó a despedirse de los atletas que durante 16 días hicieron del país el centro deportivo de Centroamérica y el Caribe.
La próxima cita, en 2030
Con la clausura de Santo Domingo 2026 comienza ahora la cuenta regresiva hacia la próxima edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, prevista para 2030.
La sede todavía no está definida. Durante la ceremonia, Luis Mejía Oviedo señaló que la próxima edición podría celebrarse en Honduras o Venezuela, por lo que queda pendiente la decisión oficial sobre el próximo anfitrión.
Mientras tanto, República Dominicana queda con el recuerdo de una fiesta deportiva que durante 16 días llenó sus escenarios de competencia, sus calles de visitantes y sus instalaciones de atletas de toda la región.
La llama se apagó en Santo Domingo, pero quedó encendida la memoria de unos Juegos que combinaron deporte, cultura, música y fraternidad.
Santo Domingo 2026 ya es historia. Y la historia, esta vez, se escribió con los colores de todo el Caribe y Centroamérica.



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