Washington.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este lunes 5 de enero de 2026 que la política de Washington hacia Venezuela se mantendrá firme y condicionada a resultados concretos en materia de seguridad, lucha contra el narcotráfico y reordenamiento de la industria petrolera, al tiempo que descartó cualquier negociación con el exmandatario Nicolás Maduro y calificó como “prematuro” hablar de elecciones.
Durante una entrevista concedida a la periodista Kristen Welker en el programa Meet the Press, de la cadena NBC, Rubio defendió la actuación de la Administración del presidente Donald Trump tras la reciente intervención estadounidense que culminó con la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes actualmente se encuentran detenidos en una cárcel federal de Nueva York.
El jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que la estrategia aplicada responde, ante todo, al interés nacional de Estados Unidos, aunque subrayó que una transformación en Venezuela también podría traer estabilidad regional y alivio al pueblo venezolano. “La política exterior se guía por lo que afecta o beneficia nuestra seguridad nacional y nuestro interés estratégico”, sostuvo.
Nicolás Maduro conducido
por agentes de la DEA en la oficina de esa agencia en New York.
Añadió que Washington aspira a que Venezuela avance en una dirección “beneficiosa para el pueblo venezolano”, pero reiteró que el eje central de la política estadounidense sigue siendo la seguridad nacional.
El papel de Rubio y el aparato de seguridad
Consultado sobre su rol personal en el proceso, el secretario de Estado respondió sin rodeos: “Obviamente, estoy muy involucrado en esto”. Recordó que, además de liderar la diplomacia, cumple funciones como asesor en seguridad nacional, lo que lo sitúa en el núcleo de las decisiones estratégicas sobre el hemisferio occidental.
Rubio explicó que el escenario posterior a la captura de Maduro involucra a todo el aparato de seguridad del Estado estadounidense. “Este es un esfuerzo en equipo”, indicó, destacando la participación del Departamento de Defensa y del Departamento de Justicia, especialmente en los procesos judiciales abiertos en tribunales federales.
Foto de archivo de la vicepresidenta
de Venezuela, Delcy Rodríguez, participa en conversaciones con el ministro de
Relaciones Exteriores de Rusia en Moscú, el 1 de marzo de 2019.
Uno de los ejes centrales de la política hacia Venezuela, según Rubio, es el manejo de la industria petrolera. Denunció que durante años ha sido utilizada para enriquecer a adversarios de Estados Unidos sin beneficiar ni al pueblo venezolano ni a la región.
“Seguirán enfrentando esta cuarentena petrolera”, advirtió, al confirmar que la presión económica se mantendrá mientras no haya cambios verificables. Washington, agregó, continuará con operaciones contra el narcotráfico y la incautación de embarcaciones vinculadas a redes sancionadas.
“El objetivo es que no se utilice más la industria petrolera para enriquecer a nuestros adversarios alrededor del mundo”, subrayó.
Oposición, realidad inmediata y Maduro
Rubio elogió a la líder opositora María Corina Machado, a quien calificó como “una persona excepcional”, pero admitió que la realidad actual limita la capacidad de acción de la oposición dentro del país. “La gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela”, señaló, al justificar decisiones enfocadas en el corto plazo.
El secretario de Estado fue especialmente crítico con Nicolás Maduro, a quien acusó de incumplir sistemáticamente cualquier acuerdo. Aseguró que el exmandatario recibió “ofertas muy generosas” para abandonar el país antes de su captura. “Tuvo oportunidades para evitar todo esto”, afirmó.
También acusó a Maduro de haber engañado a la anterior Administración Biden con acuerdos que, según dijo, nunca fueron respetados. “Se ha especializado en ganar tiempo sin cumplir, y el presidente Trump no iba a caer en esa trampa”, sentenció.
Tras la detención del exgobernante, Rubio indicó que el poder real en Venezuela ha quedado en manos de otros actores del aparato militar y policial, quienes ahora deberán decidir el rumbo del país. Estados Unidos, dijo, espera que opten por un camino distinto al del chavismo.
Personas transitan
frente a un mural del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, este 4 de enero
de 2026 en Caracas (Venezuela).
Mientras no se resuelvan problemas estructurales como el narcotráfico, la presencia de actores hostiles a Estados Unidos y la seguridad interna, cualquier discusión sobre elecciones será, a su juicio, prematura.
Rubio concluyó reiterando que, aunque Washington respalda la democracia y los comicios, su prioridad es inequívoca: “Por sobre todo, nos conciernen la seguridad, el bienestar y la prosperidad de Estados Unidos. Y en eso nos vamos a enfocar ante todo”.





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