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Haití al borde del colapso, entre balaceras, crisis humanitaria y una transición política muy frágil

Con el control de las pandillas sobre gran parte del país, aumento de violencia sexual, desplazamientos masivos y tensión política, Haití enfrenta su peor momento en años mientras la comunidad internacional presiona salida. En la foto, agentes de policía corren con sus armas mientras se enfrentan a una pandilla en Puerto Príncipe, Haití.

Por Vianelo Perdomo

Redacción Internacional.-  En una nación ya marcada por años de inestabilidad, los últimos días han intensificado una crisis multidimensional que parece desgarrar aún más el tejido social haitiano. Lo que comenzó como una lucha por autoridad después del asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, se ha transformado en un escenario de violencia generalizada, colapso de servicios básicos, crisis humanitaria y una transición política sin rumbo claro.

A nivel seguridad, las bandas armadas controlan aproximadamente el 90 % de Puerto Príncipe y extensas zonas rurales del país, dejando al Estado con una capacidad mínima para garantizar la protección de la población civil.

En foto de archivo, Josette Magloire, de 50 años, perdió a su hijo y su hogar a causa de la violencia. “Han destruido mi vida”, dijo sobre las bandas.

Esta violencia ha provocado que más de un millón de personas se encuentren desplazadas internamente, viviendo en condiciones precarias en campamentos improvisados sin acceso adecuado a agua potable, alimentos o atención médica.

En la foto, Diana Manilla lidera la misión en Haití de Médicos sin Frontera (MSF), que cuenta con más de 800 trabajadores en varios centros médicos de Puerto Príncipe.

Una de las manifestaciones más atroces de esta violencia es la escalada de agresiones sexuales como herramienta de terror. Organizaciones de salud como Médicos Sin Fronteras han reportado que los casos de violencia sexual se han triplicado en los últimos años, con miles de supervivientes atendidos en clínicas de la capital haitiana.

A la par de la crisis humanitaria, el panorama político sigue enrarecido. El Consejo Presidencial de Transición, creado para encaminar al país hacia elecciones después de casi una década sin ellas, enfrenta fuertes tensiones internas y presiones externas. Estados Unidos ha impuesto restricciones de visado a miembros del consejo acusados de vínculos con bandas criminales y ha exigido su disolución antes del 7 de febrero, fecha en que expira su mandato sin existir un plan claro para sucesión o votaciones.

Reciente reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.

Mientras tanto, la Comunidad Internacional —incluido el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas— critica la falta de avances concretos hacia una transición democrática y extiende misiones de apoyo para ayudar en la estabilización, con planes de una fuerza de seguridad más amplia que sustituya a la misión actual.

En la foto, el ex oficial de policía haitiano y jefe de la alianza de pandillas G9, Jimmy 'Barbecue' Cherizier, habla recientemente con medios de prensa en sector periférico a Puerto Príncipe, Haití.

Este cuadro de violencia y abandono estatal tiene también consecuencias económicas profundas. Los mercados y cadenas de suministro están interrumpidos, afectando la disponibilidad de alimentos y encareciendo los pocos productos básicos que permanecen accesibles.

En resumen, Haití vive un momento límite. La combinación de violencia armada, crisis sanitaria, desplazamientos masivos y una transición política incierta ha puesto al país en una encrucijada, mientras millones de ciudadanos del mundo, especialmente dominicanos, y más aún, observadores regionales y mundiales, siguen con profunda preocupación la evolución de los acontecimientos en la nación vecina de República Dominicana.

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