Por Vianelo Perdomo
Redacción Internacional, 13 de febrero de 2026.- El arresto de un alto funcionario de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en la República Dominicana ha provocado un fuerte remezón en los círculos de cooperación en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico en el Caribe y América Latina.
El caso, revelado la noche de este jueves 12 de febrero de 2026 por fuentes federales citadas por la agencia AFP, pone nuevamente en el centro del debate los riesgos de corrupción, discrecionalidad y abuso de poder en operaciones sensibles realizadas fuera del territorio de Estados Unidos.
El detenido fue identificado como Melitón Cordero, supervisor de la oficina de la DEA en la República Dominicana, arrestado como parte de una investigación federal que indaga el presunto uso indebido de un programa de visas estadounidenses destinado a informantes confidenciales.
Dicho programa, concebido para facilitar la colaboración de fuentes clave en investigaciones de alto impacto, habría sido presuntamente manipulado para favorecer intereses ajenos a los fines oficiales.
La investigación está siendo encabezada por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) y, según las fuentes, aún se encuentra en una fase activa, razón por la cual los funcionarios consultados hablaron bajo condición de anonimato.
Un golpe sensible en un país clave del Caribe
La República Dominicana ocupa una posición estratégica en el mapa del narcotráfico regional, al servir como punto de tránsito entre Sudamérica, el Caribe y los Estados Unidos. Por esta razón, la presencia de la DEA en el país ha sido históricamente robusta y estrechamente coordinada con las autoridades locales.
El arresto de un supervisor, una figura con capacidad de decisión operativa, no solo representa un hecho sin precedentes recientes en el país caribeño, sino que también plantea interrogantes sobre los mecanismos de control interno de la agencia y la supervisión de sus programas especiales en el extranjero.
Fuentes del ámbito de seguridad consultadas señalan que este tipo de programas, al manejar identidades protegidas, incentivos migratorios y beneficios judiciales, se encuentran entre los más vulnerables a desviaciones cuando no existen contrapesos adecuados.
Antecedentes incómodos. La DEA y sus crisis fuera de EE. UU.
Aunque el caso dominicano ha causado sorpresa, no es un hecho aislado en la historia reciente de la DEA en el exterior. En las últimas dos décadas, la agencia ha enfrentado investigaciones, arrestos y sanciones disciplinarias en diversas latitudes:
México: agentes de la DEA han sido investigados en el pasado por presuntas relaciones inapropiadas con informantes ligados a carteles, manejo irregular de fondos confidenciales y fallas en la custodia de información sensible. Algunos casos derivaron en expulsiones del país o procesos administrativos en EE. UU.
Colombia: durante los años más intensos del Plan Colombia, se documentaron investigaciones internas por supuestos pagos indebidos a informantes y por la falta de controles claros en operaciones conjuntas con fuerzas locales.
Centroamérica: en países del llamado Triángulo Norte, informes de organismos de control estadounidenses han señalado debilidades en la supervisión de agentes destacados en el extranjero, especialmente en programas que involucran recompensas económicas o beneficios migratorios.
Guatelmana es el país con mayor población y diversidad indígena de la región.
Honduras tiene una economía fuertemente enfocada en la agricultura.
El Salvador es un país con mayor densidad poblacional y retos en la reducción de tasas de natalidad.
Aunque con menor frecuencia, en Asia y Europa del Este también se han registrado casos de agentes investigados por uso indebido de recursos, conflictos de interés y violaciones a protocolos diplomáticos.
Estos antecedentes han llevado al propio gobierno estadounidense a reconocer, en auditorías internas, que las operaciones internacionales de la DEA conllevan riesgos adicionales, debido a entornos institucionales complejos, presión del crimen organizado y amplios márgenes de discrecionalidad.
Impacto político y diplomático
El arresto de Cordero ocurre en un momento en que Estados Unidos insiste públicamente en el fortalecimiento de la transparencia y la integridad institucional en la región. Analistas consideran que el caso podría tener efectos temporales en la cooperación bilateral, aunque subrayan que las investigaciones internas también envían un mensaje de que ningún funcionario está por encima de la ley.
Para la República Dominicana, el episodio representa un desafío comunicacional y diplomático: por un lado, reafirmar su compromiso con la lucha contra el narcotráfico; por otro, evitar que el escándalo erosione la confianza ciudadana en los mecanismos de cooperación internacional.
Un caso abierto y muchas preguntas
Al cierre de esta edición, las autoridades estadounidenses no han detallado los cargos formales ni el alcance total de la investigación. Tampoco se ha precisado si existen otros funcionarios bajo escrutinio o si el presunto esquema se extendió a otros países.
Lo cierto es que el arresto de un supervisor de la DEA en suelo dominicano se suma a una lista de episodios que evidencian que, incluso en agencias diseñadas para combatir el crimen organizado, los controles internos son tan cruciales como las operaciones que se ejecutan en el terreno.
Mientras avanza la investigación, el caso deja una lección clara para la región: la lucha contra el narcotráfico no solo se libra contra los carteles, sino también en la vigilancia constante de quienes tienen el poder de combatirlos.


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