Santo Domingo.- La Batalla del 19 de marzo de 1844 no solo fue el primer gran enfrentamiento militar de la República Dominicana independiente, sino también el episodio que selló un cambio psicológico decisivo: la pérdida del miedo del pueblo dominicano frente al poder haitiano, apenas 20 días después de proclamarse la Independencia Nacional Dominicana.
“La Batalla de Azua es la expresión cualitativa de la voluntad del pueblo dominicano de defender su soberanía y consolidar la República recién proclamada”, explicó el experto, al tiempo que recordó que la respuesta militar dominicana surgió ante una inminente invasión organizada por Haití.
El contexto: una invasión en tres frentes
Tras la independencia, el entonces presidente haitiano Charles Hérard Ainé ordenó una movilización total el 9 de marzo de 1844, enviando tropas para retomar el control del territorio dominicano. La ofensiva se ejecutó en tres frentes estratégicos: por el norte, a través de Dajabón, por el centro, desde Comendador (actual provincia Elías Piña) y por el sur, entrando por Jimaní.
La defensa dominicana se concentró en Azua, considerada la “Puerta del Sur”, un punto clave cuya caída habría significado el colapso de la naciente República.
Coronel historiador Sócrates Suazo Ruiz,director de Historia Militar del Ministerio de Defensa.
Tres horas que cambiaron la historia
La batalla se desarrolló durante aproximadamente tres horas en escenarios como Los Jovillos, El Barro y el cerro del Fuerte de Solís. A pesar de la superioridad numérica de las tropas haitianas, las fuerzas dominicanas lograron imponerse gracias a la estrategia, el uso de artillería y el fervor patriótico.
El liderazgo militar estuvo encabezado por Pedro Santana, designado general y jefe del Ejército Expedicionario del Sur por la Junta Central Gubernativa, quien llegó desde El Seibo con unos 600 hombres.
Junto a él, se destacaron figuras clave como Antonio Duvergé, en la defensa estratégica; Francisco Soñé, organizador de las fuerzas; Vicente Noble, en la comandancia; Juan Esteban Ceara, Lucas Díaz, Luis Álvarez, Matías de Vargas, Nicolás Mañón y José Leger.
Estas fuerzas incluyeron milicias locales y tropas de Baní, que representaban cerca del 20% del contingente, evidenciando una movilización nacional sin precedentes.
La derrota haitiana y el nacimiento de una confianza nacional
El propio coronel historiador Suazo Ruiz destacó que las tropas haitianas, comandadas también por el general Thomas Héctor, no esperaban encontrar una resistencia organizada ni el uso efectivo de artillería por parte de los dominicanos.
El resultado fue una contundente derrota para Haití, que marcó el inicio de una serie de victorias dominicanas, incluyendo la Batalla del 30 de marzo de 1844, consolidando la independencia nacional.
Más que una batalla: el nacimiento del espíritu de defensa
Historiadores coinciden en que el mayor logro de la Batalla del 19 de marzo fue intangible: la transformación del miedo en determinación. A partir de ese momento, el pueblo dominicano asumió la defensa de su territorio como un compromiso colectivo.
“Fue una batalla que unificó a la nación, integrando hombres de distintas regiones bajo una misma causa”, resaltó Suazo Ruiz.
Actos conmemorativos
Con motivo del 182 aniversario de esta gesta, la Presidencia de la República Dominicana y la Comisión Permanente de Efemérides Patrias desarrollaron este jueves en Azua un programa de actividades patrióticas que incluyó: ceremonia militar en el parque central, Te Deum en la iglesia Nuestra Señora de los Remedios y desfile cívico-militar encabezado por el presidente Luis Abinader.
A más de un siglo y medio, la Batalla del 19 de marzo sigue siendo símbolo de valentía, unidad y determinación, recordando a cada generación que la soberanía se construye y se defiende con coraje.




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