José Francisco Peña Gómez: “Primero la gente” Fue su sueño

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José Francisco Peña Gómez: “Primero la gente” Fue su sueño


Entre multitudes, democracia y una vida marcada por la fortaleza

Santo Domingo. - La noche del 10 de mayo de 1998 quedó grabada en la memoria colectiva de los dominicanos. La noticia de la muerte de José Francisco Peña Gómez se propagó como un eco de incredulidad y lágrimas. El líder que movilizó multitudes, defendió la democracia y convirtió la política en una causa profundamente humana había partido.

El recuerdo de Peggy Cabral

Años después, su viuda Peggy Cabral revive la dimensión íntima de quien define como “un ser excepcional”. Para ella, la ausencia sigue siendo tan dolorosa como el primer día. “Han pasado muchos años, pero se recuerda igualito que si hubiera sido ayer”, confiesa.

Peggy recuerda los años difíciles tras las elecciones de 1994, cuando la enfermedad comenzó a debilitar su cuerpo, pero nunca su espíritu. “Él no se dobló nunca. Trabajó hasta el último momento. Murió el 10 de mayo y las elecciones fueron el 16. El pueblo salió a votar y le dio el voto a Peña Gómez. Él dejó a su partido en el gobierno como quería”, relata emocionada.

Fortaleza y esperanza

Cada día de su enfermedad fue un acto de resistencia. Planificaba como si tuviera toda la vida por delante. Su última frase, “Yo los perdono”, resume la grandeza de un hombre que sembró amor en el corazón del pueblo. Durante el funeral, la multitud lloraba desconsolada, como si la pérdida fuera compartida entre todos.

Un líder cercano

Más allá de los discursos, Peña Gómez era un hombre sencillo y disciplinado. Caminaba cada mañana, alimentaba a sus perros y palomas, y luego dedicaba su tiempo a escuchar y ayudar a quienes lo buscaban. “Cuando alguien le planteaba un problema, ese problema pasaba a ser de él”, recuerda Peggy.

Su lema “Primero la gente” no era una consigna política, sino una forma de vida. Trataba con igual respeto a campesinos y presidentes, y mantenía una disciplina intelectual que lo llevó a aprender siete idiomas y a convertirse en un lector incansable.

Orígenes humildes y visión de futuro

Nacido en la pobreza extrema, trabajó desde niño para poder estudiar. Esa experiencia marcó su compromiso con la educación y las oportunidades para los jóvenes. “Él entendía que al pueblo había que educarlo y darle oportunidades”, afirma Peggy.

Incluso frente al cáncer, su voluntad de vivir fue impresionante. Los médicos le daban pocos meses, pero resistió cuatro años.

Una gestión poco recordada

Como síndico del Distrito Nacional impulsó bibliotecas, escuelas laborales y canchas deportivas en sectores vulnerables, involucrando a empresarios y organizaciones sociales. “Tenía una visión de avanzada”, sostiene Peggy.

Hoy, su ausencia se siente más que nunca. “Una figura como Peña Gómez no existe hoy”, lamenta. Su legado, sin embargo, sigue vivo en la memoria de un pueblo que aprendió a poner primero a la gente.

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