Reflexiones de fe, música y superación que cobran fuerza tras su partida
SANTO DOMINGO.– La muerte de Alex Bueno ha dejado un vacío inmenso en la música dominicana. Con una voz privilegiada y versátil, el intérprete construyó más de cuatro décadas de trayectoria en merengue, bachata, salsa, bolero y balada. Sin embargo, detrás del artista se encontraba un hombre que aprendió a levantarse de las caídas, reconciliarse consigo mismo y valorar la vida desde una nueva perspectiva.
En mayo de 2024, mientras preparaba el espectáculo “Alex Bueno Sinfónico” junto al maestro Amaury Sánchez en el Teatro Nacional, concedió una entrevista en la que compartió algunas de sus reflexiones más íntimas. Hoy, tras conocerse su fallecimiento, esas palabras adquieren un significado especial.
Una vida más feliz sin excesos
“Yo me diría a mí mismo: no uses alcohol, no uses drogas. He comprobado que la vida es más feliz sin esas cosas”, expresó con firmeza. La frase resumía años de aprendizaje y transformación personal. El cantante reconocía que superar los excesos fortaleció su relación con el público y le permitió reencontrarse con la fe.
“Como todo el mundo sabe del cambio que he tenido en mi vida personal, me responden mucho mejor ahora. Dios me ayudó, y cuando me paro en la tarima están bien pendientes, correspondiendo a ese cariño que yo les doy”, relató entonces.
La música como refugio
Desde niño supo que había nacido para cantar. A los siete años ya tocaba la guitarra y cantaba, convencido de que la música era su mundo. Aunque en ocasiones estuvo alejado de los grandes escenarios, nunca abandonó su pasión: “Yo nunca dejé la música. Estuve fuera de la palestra pública, pero siempre seguí haciendo música”.
Gratitud y perdón del público
Su versatilidad le permitió conquistar públicos distintos y convertir canciones como “Colegiala”, “Jardín Prohibido”, “Que Vuelva”, “Esa Pared” y “Ese Hombre Soy Yo” en clásicos de la música popular dominicana.
Un legado eterno
En aquella entrevista adelantó el lanzamiento de un nuevo disco con merengue, bachata, salsa y bolero, acompañado de arreglos de Manuel Tejada, Ramón Orlando, Mártires de León y Robin Hernández. Con entusiasmo reveló que incluiría su primera composición: “Algo que me tiene muy entusiasmado es que en este disco tengo mi primera composición musical; se trata de una salsa”.
La partida de Alex Bueno pone fin a una de las trayectorias más importantes de la música dominicana contemporánea. Sin embargo, sus canciones, su capacidad interpretativa y las lecciones que compartió sobre la vida, la fe y la superación permanecen como parte de su legado.
Quizás ninguna frase resume mejor su aprendizaje que aquella pronunciada con absoluta convicción: “He comprobado que la vida es más feliz sin alcohol ni drogas”. Hoy, mientras la República Dominicana despide a una de sus voces más queridas, esas palabras se convierten en testimonio de un artista que supo reinventarse y encontrar la paz después de la tormenta.


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