Mientras este domingo 7 de junio de 2026 Perú se define entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, el día 21 de junio, también domingo, Colombia decidirá si “El Tigre” Abelardo de la Espriella de Defensores de la Patria o Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico que lidera el presidente Gustavo Petro. La consolidación del giro latinoamericano y americano hacia la derecha comenzó con la victoria electoral de Javier Milei (en foto a la izquierda), en Argentina el 19 de noviembre de 2023, y se aceleró con el triunfo de Donald Trump (foto a la derecha), en Estados Unidos el 05 de noviembre de 2024.
Por Vianelo Perdomo
Redacción Internacional NG.- América Latina entra en junio de 2026 con dos de las elecciones presidenciales más trascendentales de los últimos años. En cuestión de dos semanas, Perú y Colombia acudirán a las urnas para definir no solo el rumbo político de sus respectivos países, sino también para enviar una poderosa señal sobre la dirección ideológica que podría tomar la región durante la segunda mitad de la década.
Los comicios llegan en un contexto de creciente polarización política, desaceleración económica en varios países, preocupaciones por la seguridad ciudadana y una marcada confrontación entre proyectos ideológicos antagónicos. En ambos casos, los votantes deberán escoger entre propuestas identificadas con la izquierda progresista y alternativas de derecha conservadora que han ganado fuerza en distintos puntos del continente.
La interrogante que domina los análisis políticos es si la izquierda logrará conservar espacios estratégicos de poder o si continuará consolidándose una tendencia continental hacia la derecha que comenzó con fuerza tras la victoria de Javier Milei en Argentina en noviembre de 2023 y que recibió un impulso decisivo con el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca en noviembre de 2024.
Colombia: una elección entre dos modelos de país
La atención regional se concentra especialmente en Colombia, donde el próximo 21 de junio se celebrará la segunda vuelta presidencial luego de que ningún candidato alcanzara la mayoría absoluta durante los comicios del pasado 31 de mayo.
El resultado de la primera ronda reflejó una profunda división política. Con más del 99 por ciento de las mesas escrutadas, el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo 10,310,937 votos equivalentes al 43.72 % de los sufragios válidos.
Por su parte, Iván Cepeda, representante del oficialista Pacto Histórico y heredero político del presidente Gustavo Petro, alcanzó 9,649,081 votos para un 40.92 %, quedando a unos 700 mil votos de distancia de su rival.
La diferencia, aunque significativa, no resulta definitiva en una contienda donde más de tres millones de votantes respaldaron a otras candidaturas y donde el centro político quedó relegado a posiciones secundarias.
Uno de los hechos más relevantes de la jornada fue el desempeño de la senadora Paloma Valencia, figura emblemática del uribismo y candidata del Centro Democrático, quien obtuvo el tercer lugar con 1,639,421 votos, equivalentes al 6.92 % del total.
Horas después de conocerse los resultados, Valencia y el expresidente Álvaro Uribe anunciaron públicamente su respaldo a De la Espriella, fortaleciendo las posibilidades del candidato derechista para el balotaje.
Mientras tanto, Iván Cepeda aceptó los resultados de la primera vuelta, aunque desde el oficialismo surgieron cuestionamientos. El presidente Gustavo Petro expresó reservas sobre algunos aspectos del proceso electoral, generando nuevas tensiones en un clima político ya altamente polarizado.
El ascenso de “El Tigre”
Abelardo de la Espriella se ha convertido en uno de los fenómenos políticos más llamativos de la actualidad colombiana.
Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, aunque criado en Montería y profundamente identificado con la región Caribe, construyó su fama como abogado penalista y empresario antes de dar el salto a la política.
Sus simpatizantes lo presentan como un líder disruptivo capaz de enfrentar la inseguridad, combatir el crimen organizado y recuperar la confianza de los inversionistas. Sus críticos, en cambio, advierten sobre un discurso confrontacional que consideran excesivamente radical.
De la Espriella se identifica con la denominada nueva derecha internacional y no oculta su admiración por figuras como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei. Además, mantiene cercanía ideológica con intelectuales conservadores como Agustín Laje.
Entre sus propuestas más comentadas figura la construcción de diez mega cárceles en zonas remotas del país para combatir la delincuencia y el narcotráfico, así como una agenda económica enfocada en la iniciativa privada, la reducción de regulaciones y la atracción de inversiones.
Asimismo, destaca su posición favorable a estrechar relaciones con Estados Unidos e Israel, así como su intención de fortalecer los vínculos con la administración republicana en Washington.
Cepeda apuesta por la continuidad con ajustes
Frente a él se encuentra Iván Cepeda, una de las figuras más conocidas de la izquierda colombiana.
Nacido el 24 de octubre de 1962, es hijo del dirigente comunista Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994. Su trayectoria política ha estado vinculada durante décadas a la defensa de los derechos humanos, los procesos de paz y la lucha contra la violencia política.
Formado académicamente en filosofía, desarrolló parte de sus estudios en Europa del Este y posteriormente consolidó una carrera política que lo llevó al Senado de la República.
Cepeda representa la continuidad del proyecto progresista impulsado por Gustavo Petro, aunque muchos observadores consideran que posee un estilo más moderado, estructurado y orientado al consenso que el actual mandatario.
Su propuesta se centra en profundizar programas sociales, reducir desigualdades, fortalecer la educación pública, ampliar las políticas de inclusión y continuar las reformas iniciadas durante el actual gobierno.
El mundo observa a Colombia
La dimensión internacional de la contienda quedó evidenciada apenas horas después de la primera vuelta.
Desde Washington, el presidente Donald Trump felicitó públicamente a Abelardo de la Espriella y le expresó su respaldo. También llegaron mensajes de apoyo desde sectores conservadores del continente vinculados al presidente argentino Javier Milei, al dirigente chileno José Antonio Kast y al mandatario ecuatoriano Daniel Noboa.
Del otro lado, importantes líderes progresistas de la región mostraron simpatía por Iván Cepeda. Entre ellos figuran la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Esta alineación internacional refleja que la elección colombiana trasciende las fronteras nacionales y es percibida como un nuevo capítulo en la disputa ideológica que actualmente atraviesa a América Latina.
Perú define su futuro este domingo
Mientras Colombia concentra la atención para finales de mes, Perú vivirá este domingo 7 de junio una jornada decisiva.
La segunda vuelta presidencial enfrentará a Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, contra Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú.
Las encuestas muestran una competencia extremadamente cerrada.
Los estudios de Ipsos sitúan a Fujimori con un 39 % frente al 35 % de Sánchez, mientras que Datum registra un 39.5 % para la candidata derechista y un 35.9 % para su adversario. La diferencia se mantiene dentro de márgenes que impiden realizar pronósticos concluyentes.
La campaña ha estado marcada por una fuerte polarización.
Fujimori representa una propuesta conservadora en temas sociales y liberal en materia económica. Su discurso enfatiza la estabilidad institucional, la inversión privada y la recuperación económica.
Por el contrario, Roberto Sánchez encarna una opción de izquierda que busca reivindicar sectores históricamente marginados y ha planteado, entre otras medidas, la liberación del expresidente Pedro Castillo, figura que continúa generando profundas divisiones en la sociedad peruana.
Geografía electoral dividida
El mapa político peruano refleja una fractura territorial evidente.
Keiko Fujimori mantiene una sólida ventaja en Lima Metropolitana, el Callao y amplias zonas de la costa norte, donde predominan sectores empresariales, clases medias urbanas y votantes preocupados por la estabilidad económica.
Roberto Sánchez, en cambio, encuentra su principal respaldo en las regiones andinas y rurales, donde persiste un fuerte sentimiento de descontento social y un marcado rechazo al fujimorismo.
La participación electoral y la capacidad de movilización de estos sectores serán factores decisivos para definir al próximo presidente del país.
Una señal para toda América Latina
Más allá de los resultados particulares, las elecciones de Perú y Colombia podrían convertirse en un termómetro político para toda la región.
Si triunfan Roberto Sánchez e Iván Cepeda, la izquierda latinoamericana obtendría un importante impulso tras varios años enfrentando retrocesos electorales en distintos países.
Si, por el contrario, Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella alcanzan la victoria, se fortalecería la percepción de que América Latina continúa avanzando hacia una etapa marcada por el auge de gobiernos conservadores, nacionalistas y favorables al libre mercado.
Lo que está en juego no es únicamente quién ocupará los palacios presidenciales de Lima y Bogotá. También se debate qué modelo político, económico y social tendrá mayor influencia en el continente durante los próximos años.
Por ello, las próximas dos semanas serán observadas con atención desde Washington, Brasilia, Buenos Aires, Ciudad de México y prácticamente todas las capitales de América Latina. El resultado podría redefinir el equilibrio ideológico regional y marcar el rumbo político de una nueva etapa continental.




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