Yinett Santelises debuta en la narrativa con una obra profundamente humana que transforma el dolor, la cárcel y la esperanza en un acto de justicia histórica. Foto del momento en que es juramentada como subsecretaria de esa cartera por el presidente Antonio Guzmán Fernández. Detrás del presidente, Franklin Domínguez, entonces director de Prensa de la Presidencia.
Santo Domingo.- Con una sensibilidad marcada por la ternura, la memoria y la dignidad humana, la escritora Yinett Santelises presenta su primera novela, “El vuelo de Sina”, una obra que trasciende la ficción para convertirse en testimonio literario de una etapa oscura y poco contada de la historia dominicana.
La novela narra la vida de Sina Cabral, un personaje construido desde el silencio, el encierro y la resistencia, cuya historia sirve de hilo conductor para rescatar vivencias que durante décadas permanecieron ocultas, relegadas al miedo, la censura y el olvido colectivo. Santelises no solo cuenta una historia personal, sino que abre una ventana a la memoria de los presos políticos y de quienes sobrevivieron a la represión, cargando cicatrices visibles e invisibles.
Según explica la autora, el título de la obra encierra un significado dual y profundamente simbólico. Por un lado, “El vuelo” alude a la búsqueda de libertad, a la necesidad humana de trascender el encierro físico y emocional. Por otro, remite a la metáfora de las “mariposas”, un apodo nacido en la cárcel de La Victoria, donde los presos políticos utilizaban ese término como un código de esperanza, resistencia y vida frente a la brutalidad del cautiverio.
La cárcel, lejos de ser solo un espacio físico en la narración, se convierte en un escenario cargado de humanidad: allí conviven el dolor, la solidaridad, la amistad forzada por la adversidad y los sueños que se niegan a morir. Santelises logra retratar ese universo con una prosa contenida pero emotiva, donde cada página revela la fragilidad y la fortaleza del ser humano cuando es despojado de su libertad.
“El vuelo de Sina” no es únicamente una novela histórica ni un relato testimonial; es también un ejercicio de reparación simbólica, una invitación a mirar de frente el pasado para comprender el presente. La autora apuesta por la literatura como herramienta para devolver la voz a quienes fueron silenciados y para recordar que la memoria no es un lujo, sino una responsabilidad colectiva.
Con esta ópera prima, Yinett Santelises irrumpe en el panorama literario nacional con una obra que conmueve, interpela y deja huella, confirmando que aún quedan historias urgentes por contar y vuelos pendientes por emprender.


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