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Anunciadas obras millonarias aún están en espera

Promesas del acuerdo con Aerodom avanzan a paso lento mientras 2026 inicia con proyectos aún en el papel. Para obras viales, como se observa en la combinación fotográfica, están destinados la mayoría de los fondos del renovado contrato de Aerodom.

Santo Domingo.– A casi dos años de la renegociación del contrato entre el Estado dominicano y Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom), y con el 2026 ya en marcha, la mayoría de las obras prometidas como resultado de ese acuerdo continúan sin iniciar o muestran avances limitados, pese a que más de 700 millones de dólares fueron comprometidos para transformar infraestructuras clave del país.

El anuncio fue realizado por el presidente Luis Abinader durante su segunda toma de posesión, el 27 de febrero de 2024, cuando presentó la renegociación con Aerodom como un hito para liberar recursos frescos destinados a proyectos estratégicos en movilidad urbana, vialidad, espacios públicos y desarrollo regional. La promesa oficial fue clara: convertir un contrato aeroportuario en una palanca para mejorar la calidad de vida de millones de dominicanos.

Sin embargo, al cierre de 2025, el balance muestra claroscuros. Aunque algunas iniciativas lograron materializarse —principalmente estudios técnicos, licitaciones preliminares y obras menores—, una parte significativa de los proyectos emblemáticos permanece en fase de planificación, diseño o simplemente a la espera de que se coloquen las primeras palas.

Expectativas altas, ejecución lenta

Entre las obras anunciadas figuran importantes soluciones viales para el Gran Santo Domingo, infraestructuras para aliviar el congestionamiento urbano, proyectos de impacto turístico y mejoras en zonas estratégicas del país. Estas iniciativas fueron presentadas como urgentes y necesarias, especialmente en un contexto de crecimiento poblacional, expansión del parque vehicular y deterioro de infraestructuras existentes.

No obstante, fuentes del sector construcción y analistas de políticas públicas coinciden en que la ejecución ha sido más lenta de lo esperado. Los retrasos se atribuyen a múltiples factores: procesos burocráticos, ajustes técnicos, reevaluaciones presupuestarias y, en algunos casos, cambios de prioridad dentro de la agenda gubernamental.

Mientras tanto, comunidades que fueron mencionadas explícitamente en los anuncios oficiales continúan esperando. Para muchos ciudadanos, las obras del acuerdo con Aerodom se han convertido en un símbolo de promesas de largo plazo, con beneficios aún intangibles en su vida cotidiana.

El 2026, año decisivo

Desde el Gobierno se insiste en que el 2026 marcará un punto de inflexión. Funcionarios han reiterado que los recursos están garantizados y que varias de las obras pendientes entrarían en fase de ejecución durante el año recién iniciado, como parte del compromiso de optimizar la infraestructura urbana y regional del país.

Sin embargo, la presión pública aumenta. Sectores empresariales, organizaciones civiles y líderes comunitarios demandan mayor transparencia, cronogramas claros y rendición de cuentas sobre el uso de los fondos provenientes del acuerdo con Aerodom, considerado uno de los más relevantes en materia de alianzas público-privadas de los últimos años.

A medida que avanza el calendario, la pregunta sigue abierta: ¿logrará el Estado dominicano convertir los cientos de millones anunciados en obras concretas que impacten positivamente a la población, o quedarán como otra promesa ambiciosa atrapada en los archivos de la administración pública?

Por ahora, el país observa y espera, mientras las obras millonarias continúan, en su mayoría, en lista de pendientes.

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