El presidente venezolano y su esposa se declaran no culpables en su primera comparecencia en Estados Unidos, mientras sus abogados denuncian lesiones y problemas de salud tras el arresto en Caracas.
Nueva York.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y su esposa, Cilia Flores, se declararon este lunes no culpables de todos los cargos que enfrentan ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY), durante su primera comparecencia formal ante la justicia estadounidense.
Ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, de 92 años, Maduro afirmó en español que es inocente y que desconoce los cargos presentados en su contra.
“Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”, expresó el mandatario cuando fue consultado directamente por el tribunal.
El gobernante venezolano sostuvo que no había tenido acceso previo a la acusación ni había sido informado plenamente de sus derechos procesales antes de la audiencia.
Minutos después, Cilia Flores también se declaró “no culpable, completamente inocente”, rechazando las imputaciones formuladas por la fiscalía federal.
“Me considero un prisionero de guerra”
Al inicio de la audiencia, el juez solicitó a Maduro identificarse. El presidente respondió afirmando su investidura y denunciando lo que calificó como una detención ilegal.
“Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa, en Caracas”, declaró ante la corte.
Maduro aseguró que fue trasladado a territorio estadounidense contra su voluntad, insistiendo en que se encuentra “secuestrado” por las autoridades de ese país.
Los letrados Mark E. Donnelly, abogado de Cilia Flores y Barry J. Pollack, abogado principal de Nicolás Maduro.
Abogados solicitan atención médica urgente
Durante la audiencia, los abogados defensores solicitaron que Maduro y Flores reciban atención médica inmediata, alegando que ambos presentan problemas de salud derivados de su arresto y traslado.
El abogado Mark E. Donnelly, defensor de Cilia Flores, afirmó ante el tribunal que su clienta habría sufrido lesiones significativas durante el operativo de captura.
Según Donnelly, Flores podría presentar fracturas o contusiones graves en las costillas, por lo que pidió una evaluación médica especializada.
Arresto en Caracas y traslado a Estados Unidos
Maduro y Flores fueron arrestados el sábado pasado en Caracas, durante un operativo ejecutado por fuerzas estadounidenses. Posteriormente, fueron trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos bajo jurisdicción federal.
Se trata de la primera vez que el presidente venezolano comparece físicamente ante un tribunal estadounidense.
Cargos federales ampliados
La acusación original contra Maduro, presentada en 2020, fue ampliada recientemente para incluir a su esposa y sumar nuevos cargos.
Entre los delitos imputados al mandatario figuran:
Conspiración por narcoterrorismo
Conspiración para importar cocaína a Estados Unidos
Conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos
Conspiración para el uso de armas de guerra
En el caso de Cilia Flores, la fiscalía la señala por su presunta participación en la coordinación de reuniones, logística y apoyo operativo de la red criminal atribuida al entorno presidencial.
¿Quiénes integran la defensa legal?
Mark E. Donnelly – Abogado de Cilia Flores
Actualmente es socio del bufete Parker, Sanchez & Donnelly, con sede en Houston, Texas, y ha participado en más de 100 juicios con jurado.
Barry J. Pollack – Abogado principal de Nicolás Maduro
La defensa de Nicolás Maduro está encabezada por Barry J. Pollack, un reconocido penalista con sede en Washington, D.C.
Pollack cuenta con más de 30 años de experiencia en litigios penales federales, seguridad nacional y corrupción. Fue abogado defensor de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, en su proceso ante la justicia estadounidense.
Es socio del bufete Harris St. Laurent & Wechsler LLP y ha sido presidente de la Asociación Nacional de Abogados Penalistas de Estados Unidos.
Un caso de impacto internacional
El proceso judicial contra Nicolás Maduro y Cilia Flores es considerado uno de los casos penales más sensibles y mediáticos de la historia reciente, con implicaciones políticas, diplomáticas y jurídicas a escala internacional.
Las próximas audiencias definirán el rumbo de un juicio que ya ha marcado un precedente sin comparación en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.



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