De la captura de Nicolás Maduro a la escalada de tensiones globales, una radiografía de una administración marcada por controversias, confrontaciones y polarización. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se observa en foto de archivo, en las últimas semanas se ha quejado amargamente de que no recibe el reconocimiento que él considera debería tener.
Redacción Internacional.- A un año de haberse reencontrado con la Casa Blanca, el presidente Donald J. Trump enfrenta un balance tan polémico como impactante.
Mientras él proclama logros que, en su narrativa, “harán grande a Estados Unidos otra vez”, la comunidad internacional y amplios sectores de la sociedad civil señalan una gestión que ha profundizado divisiones internas y abierto nuevos frentes en el tablero global.
La aprobación ciudadana en Estados Unidos ronda apenas el 42 %, con un 55 % de desaprobación, reflejo de una crisis de confianza en el liderazgo presidencial.
Política interna: órdenes ejecutivas, polarización y controles migratorios
Desde su retorno al poder el 20 de enero de 2025, Trump ha recurrido masivamente a decretos presidenciales para imponer su agenda, firmando más de 200 órdenes ejecutivas en doce meses, una cifra que supera ampliamente los primeros años de administraciones previas. El uso intensivo de este recurso ha generado acusaciones de concentración de poder en el Ejecutivo y un debilitamiento del equilibrio institucional.
Uno de los pilares de su acción doméstica ha sido la política migratoria. La administración impuso deportaciones masivas, con cifras oficiales que rondan más de 600 000 expulsiones durante el año, incluidas deportaciones a terceros países, y un endurecimiento extremo de las reglas de entrada y asilo. La eliminación de programas humanitarios, la revocación de permisos temporales para decenas de miles de migrantes y la creciente presencia de agentes de inmigración en ciudades de mayoría progresista han desatado protestas y litigios legales en diversos estados.
En paralelo, la Casa Blanca ha recortado personal en agencias federales, congelado fondos a universidades críticas con la administración y desarticulado programas clave de protección social, lo que críticos consideran una estrategia de debilitamiento del Estado de bienestar.
Economía y comercio: aranceles, inflación y guerra comercial
La administración Trump ha reconfigurado las relaciones comerciales con aranceles agresivos a países aliados y rivales por igual. Desde aranceles de hasta 25 % sobre productos canadienses, mexicanos y europeos, hasta aumentos punitivos que han tensionado las cadenas de suministro y generado debates sobre inflación interna, la política comercial ha sido uno de los frentes más visibles de su gestión.
Pese a que el presidente ha reivindicado mejoras en ciertos indicadores económicos —como baja de la inflación o crecimiento del mercado bursátil— analistas independientes advierten que los beneficios no se han traducido en mejoras tangibles para amplios sectores de la población, alimentando la percepción de un liderazgo desconectado de las preocupaciones cotidianas de los estadounidenses.
Nicolás Maduro y
su esposa, Cilia Flores, aparecen esposados tras aterrizar en un helipuerto
de Manhattan, escoltados por agentes federales fuertemente armados, mientras
suben a un vehículo blindado rumbo a un tribunal federal en Nueva York.
Un enfoque militar y geopolítico agresivo
En política exterior, Trump ha llevado a cabo decisiones de consecuencias globales. A comienzos de 2026, una operación militar de alto perfil resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York, bajo cargos vinculados al narcotráfico, una acción que marca un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
A la par, Washington ha intensificado operaciones militares contra presuntos traficantes de drogas en la región caribeña y el Pacífico, lo que refleja una mezcla de seguridad fronteriza, lucha antidrogas y presión geopolítica.
América Latina bajo presión: tensiones con Cuba y Colombia
La Casa Blanca reinstauró restricciones migratorias y económicas hacia Cuba, profundizando un embargo ya de por sí severo, mientras que con Colombia la relación se tensó por acusaciones directas del presidente Trump hacia su gobierno, recortes de ayuda y la amenaza explícita de sanciones, reflejo del cambio drástico en la orientación diplomática hacia países de la región.
Isla de
Groelandia, cuyo territorio pasa por las amenazas del presidente de Estados
Unidos, Donald Trump, de ser ocupada por el gobierno norteamericano.
Groenlandia y el Ártico, de anécdota presidencial a crisis diplomática
Uno de los episodios más surrealistas y polémicos del año ha sido la insistente postura de Trump de adquirir o incluso “tomar” Groenlandia, una vasta isla ártica bajo soberanía danesa. Lo que en otras épocas habría sido visto como una excentricidad diplomática escaló rápidamente a tensiones con aliados europeos, aranceles económicos y advertencias de uso de la fuerza como “opción” para asegurar el control de una región estratégica por sus recursos y posición geopolítica.
La respuesta desde Dinamarca y la propia Groenlandia fue de rechazo frontal, con advertencias sobre el impacto que tal medida tendría en la OTAN y la estabilidad transatlántica.
La percepción global y el futuro del liderazgo estadounidense
A nivel internacional, académicos y analistas describen el primer año del segundo mandato de Trump como un periodo de amplia erosión de normas democráticas y certidumbres multilaterales, con Estados Unidos adoptando posturas cada vez más confrontacionales, centralizadoras y a veces impredecibles. Organizaciones que monitorean la salud de la democracia han señalado que el país enfrenta uno de sus momentos más críticos en décadas.
Mientras tanto, movimientos ciudadanos, litigios judiciales y avances electorales de la oposición demócrata sugieren que no todas las instituciones ni sectores sociales han capitulado ante la agenda de la Casa Blanca, anticipando un 2026 de intensos debates, batallas políticas y probablemente una mayor polarización tanto dentro como fuera de Estados Unidos.




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