Un Iryo descarriló e impactó contra un Alvia en una de las peores catástrofes ferroviarias en España en más de una década; 12 heridos siguen en estado crítico y la investigación ya está en marcha.
Adamuz, Córdoba.– España amaneció este lunes conmocionada tras el grave accidente ferroviario ocurrido la tarde del domingo 18 de enero en el término municipal de Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde dos trenes de pasajeros colisionaron violentamente luego de que uno de ellos descarrilara, dejando hasta el momento 39 personas fallecidas y más de 150 heridas, según el balance provisional de las autoridades.
El siniestro se produjo alrededor de las 19:40 horas, cuando un tren de alta velocidad de la compañía Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, descarriló por causas aún no determinadas y se desplazó hacia la vía contigua, donde circulaba un tren Alvia de Renfe, procedente de Madrid con destino a Huelva. El impacto frontal provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por un talud de unos cuatro metros, agravando las consecuencias del choque.
Balance humano devastador
De acuerdo con las cifras oficiales más recientes, el accidente ha dejado 39 víctimas mortales confirmadas, aunque las autoridades no descartan que el número pueda aumentar a medida que avancen las tareas de identificación y revisión completa de los vagones afectados.
En cuanto a los heridos, más de 150 personas recibieron atención médica, de las cuales 48 permanecen hospitalizadas en distintos centros sanitarios de la región. Doce pacientes continúan ingresados en unidades de cuidados intensivos, varios de ellos en estado grave, mientras que el resto evoluciona de forma favorable o ya ha recibido el alta médica.
Los hospitales de Córdoba y provincias cercanas activaron protocolos de emergencia para absorber el elevado número de heridos, con apoyo de ambulancias medicalizadas, helicópteros sanitarios y equipos de psicólogos para asistir a las víctimas y a sus familiares.
Una noche de rescate entre hierros y silencio
Las labores de rescate se extendieron durante toda la noche y la madrugada en un escenario descrito por los equipos de emergencia como “extremadamente complejo”. Varios vagones quedaron retorcidos, partidos o volcados, dificultando el acceso a los pasajeros atrapados.
Bomberos, servicios sanitarios, Guardia Civil, Protección Civil y voluntarios de la Cruz Roja trabajaron sin descanso para rescatar a supervivientes, recuperar cuerpos y asegurar la zona. Vecinos de Adamuz y localidades cercanas colaboraron ofreciendo agua, mantas y apoyo logístico en las primeras horas tras la tragedia.
Investigación en curso
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha abierto una investigación formal para esclarecer las causas del siniestro. Entre las primeras actuaciones se encuentran la inspección del estado de la vía, el análisis del material rodante, la revisión de los sistemas de seguridad y el estudio de las cajas negras de ambos trenes.
De forma preliminar, las autoridades han indicado que el accidente ocurrió en un tramo recto y recientemente renovado, lo que ha llevado a descartar, por el momento, hipótesis habituales como exceso de velocidad en curva. Tampoco se ha señalado, hasta ahora, un error humano evidente, aunque ninguna línea de investigación ha sido cerrada.
Paralelamente, equipos forenses trabajan en la identificación de las víctimas, recurriendo en algunos casos a pruebas de ADN debido al estado de los cuerpos.
Reacción institucional y luto nacional
El Gobierno de España decretó tres días de luto oficial y anunció que se llegará “hasta el final” para determinar responsabilidades. El presidente del Gobierno y el ministro de Transportes se desplazaron a la zona para seguir de cerca la gestión de la emergencia y expresar condolencias a las familias afectadas.
Mensajes de solidaridad han llegado desde distintos puntos del país y del extranjero, mientras el accidente ya es comparado por su gravedad con el ocurrido en Santiago de Compostela en 2013, uno de los más trágicos de la historia ferroviaria reciente.
Una herida abierta
Mientras continúan las investigaciones y los hospitales luchan por salvar vidas, Adamuz se ha convertido en símbolo del dolor colectivo. La magnitud de la tragedia ha reabierto el debate sobre la seguridad ferroviaria y ha dejado una profunda huella en decenas de familias que hoy esperan respuestas.





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