Con apenas 34 años, musulmán y socialista democrático, Zohran Mamdani asume la alcaldía prometiendo justicia social, alivio al alto costo de vida y una sacudida al establishment político de la Gran Manzana. En la foto, Zohran Mamdani al tomar juramento como alcalde de Nueva York este jueves 1 de enero de 2026.
Nueva York.- Con un discurso cargado de simbolismo y promesas de transformación social, el progresista Zohran Mamdani asumió este jueves 1 de enero de 2026 como nuevo alcalde de la ciudad de Nueva York, marcando un hito político en la mayor urbe de Estados Unidos y provocando un auténtico terremoto en el ya polarizado escenario nacional.
Musulmán, ugandés de nacimiento y con apenas 34 años, Mamdani llega al Ayuntamiento tras una meteórica carrera política y con una agenda que desafía abiertamente los postulados tradicionales del poder municipal. Su victoria no solo representa un cambio generacional, sino también ideológico, en una ciudad golpeada por el alto costo de la vida, la inflación persistente y los escándalos de corrupción que empañaron la administración saliente de Eric Adams.
Desde el primer día, el nuevo alcalde deberá demostrar que su carisma y conexión con las bases pueden traducirse en políticas públicas viables, mientras los ojos del mundo —y especialmente los del presidente de Estados Unidos, Donald Trump— siguen de cerca cada uno de sus pasos.
Un liderazgo joven en aguas turbulentas
Mamdani, miembro del Partido Socialista Democrático de América, fue calificado sin rodeos por Trump como “comunista”, una etiqueta que ha intensificado el escrutinio sobre su gestión incluso antes de comenzar. Su experiencia ejecutiva es limitada: cuatro años como asambleísta estatal y un historial previo de trabajo comunitario enfocado en ayudar a familias con dificultades para acceder a una vivienda digna.
Consciente de los retos que enfrenta, el nuevo alcalde ha optado por rodearse de equipos técnicos y comités asesores integrados por figuras de amplia trayectoria, muchas de ellas fuera del círculo que lo acompañó durante la campaña, con el objetivo de dotar de viabilidad y rigor a sus propuestas.
Su llegada también ha servido de revulsivo para un Partido Demócrata debilitado, aún sin un liderazgo claro capaz de contrarrestar la hegemonía política de Trump. Mamdani ha logrado algo que parecía esquivo: reconectar con votantes desencantados, tanto en las calles como en las redes sociales, con un mensaje centrado en la justicia social, la equidad y la dignidad económica.
Promesas para una ciudad más asequible
El eje central del programa de Mamdani es aliviar la presión económica sobre millones de neoyorquinos. Entre sus principales promesas figuran la implementación de autobuses gratuitos y más eficientes, el cuidado infantil universal, la creación de supermercados municipales con precios regulados y la congelación del alquiler en viviendas de renta protegida, una decisión que recaerá en una junta nombrada por el propio alcalde.
Estas iniciativas buscan enfrentar una realidad compleja: una inflación que, en los últimos cinco años, se ha mantenido por encima del promedio nacional, con picos de hasta un 6 % tras la pandemia, erosionando el poder adquisitivo de las familias trabajadoras.
Adriano EspaillatEl reto del transporte público
El congresista de origen dominicano Adriano Espaillat, quien forma parte del comité asesor del alcalde, considera que la agenda es “viable”, siempre que se establezcan prioridades claras dentro de un presupuesto municipal multimillonario.
Espaillat recuerda que la gratuidad del transporte no es una idea nueva. Entre julio de 2023 y finales de 2024, la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) ejecutó un programa piloto con una línea de autobús gratuita en cada uno de los cinco condados, con un costo de 12 millones de dólares. El resultado fue alentador: aumento de pasajeros, reducción de agresiones a choferes y menor uso de vehículos privados.
El gran desafío será escalar el programa a las 327 rutas que movilizan a más de 1.1 millones de pasajeros diarios, lo que implicaría un gasto estimado de unos 700 millones de dólares anuales y requeriría el aval de la MTA y apoyo fiscal de la legislatura estatal.
Impuestos a los más ricos y resistencia política
Para financiar su ambiciosa agenda, Mamdani propone un impuesto adicional del 2 % sobre la renta de los residentes que ganen más de un millón de dólares al año, lo que generaría cerca de 4,000 millones de dólares anuales. También plantea elevar el impuesto corporativo del 7.25 % al 11.5 %, con un potencial de recaudación de otros 5,000 millones.
No obstante, estas propuestas enfrentan resistencia. Aunque la gobernadora Kathy Hochul, quien busca la reelección en 2026, respaldó a Mamdani durante la campaña, se ha mostrado cautelosa ante cualquier aumento de impuestos, aunque sí ha expresado apoyo a la expansión de los servicios de cuidado infantil.
Migración y pulso con la Casa Blanca
A este panorama se suma el desafío migratorio. Trump ha amenazado con recortar fondos federales a las denominadas “ciudades santuario”, entre ellas Nueva York, que limitan su cooperación con las autoridades migratorias federales para proteger a los inmigrantes indocumentados.
Una eventual reducción de fondos federales podría afectar programas clave de seguridad, educación y asistencia social, poniendo a prueba la capacidad del joven alcalde para sostener su agenda en un contexto de confrontación directa con la Casa Blanca.
Una gestión bajo vigilancia
Zohran Mamdani inicia su mandato con grandes expectativas, una narrativa de cambio y un respaldo popular significativo, pero también con enormes obstáculos políticos, fiscales y administrativos. Su éxito o fracaso no solo marcará el rumbo de Nueva York, sino que podría redefinir el futuro del progresismo en Estados Unidos en una era dominada por la polarización y el endurecimiento del discurso político.
La Gran Manzana entra así en una nueva etapa, con la esperanza de que las promesas de justicia social se conviertan en realidades palpables para millones de ciudadanos.




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